Fue una grata sorpresa leer el pasado 13 de junio, la carta firmada por Hilda Baldizón, bajo el título “¡Ojalá colombianizados!” Ella resaltó, con esmero y afecto, las virtudes de Colombia y de los colombianos frente al equívoco uso del término “colombianización” como si se tratara de alguna clase de estigma. La verdad es que Colombia es un país que, si bien se ha visto afectado por la violencia de los terroristas y las ramificaciones de un delito que, como el narcotráfico, es de carácter transnacional, tiene mucho más aspectos positivos qué resaltar y emular, e incontables motivos para la esperanza y el optimismo.
No más la semana pasada los colombianos siguieron mostrando su talento y creatividad en el deporte y las artes. La Selección de Colombia, con 19 medallas, se coronó campeona del torneo Pro Olímpico de Patinaje en España; el ciclista Santiago Botero fue subcampeón del Criterium Dauphine Libere, venciendo al legendario Lance Armstrong; la golfista Marisa Baena fue una de las veinte mejores en el McDonald's Championship de Golf y la Selección Sub-20 de Fútbol, campeona suramericana, venció a su similar italiana en el Mundial Juvenil de Holanda.
Gracias, doña Hilda, por enmarcar en su verdadera dimensión la realidad de mi país y los logros de la gente de Colombia, una nación que sólo desea lo mejor para el querido y cercano pueblo de Guatemala.
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