Las plantas de producción de las farmacéuticas multinacionales están cerrando y trasladándose a otros países de la región que ofrecen mejores incentivos.
Lejanos han quedado los años en que Guatemala era la capital industrial del Istmo. Bajo el amparo del Mercado Común Centroamericano (MCCA), una veintena de farmacéuticas se instalaron en el país, sólo se han quedado la alemana Bayer y la española Menarini.
La inversión en plantas de producción farmacéutica va decreciendo en los últimos meses; las fusiones, la inseguridad y la búsqueda de un mejor clima de negocios motivan la salida de las farmacéuticas que hace años abrieron operaciones en Guatemala.
“El reto del país está en generar condiciones para atraer inversión extranjera”, afirmó Rodolfo Lambour, director ejecutivo de la Federación Centroamericana de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma), que representa a las firmas transnacionales.
Ayer trascendió que el grupo europeo Sanofi-Aventis se unirá en breve a las compañías que dejarán el país, motivado por su reciente fusión. “El cierre de las plantas no implica su salida , pues mantendrán su división comercial”, comentó Lambour.
La farmacéutica alemana Bayer, que acaba de invertir en ampliar su laboratorio y planta de soluciones agroquímicas, y la española Menarini, que opera en una zona franca, son los únicos laboratorios que aún no han sido seducidos por las oportunidades que ofrecen México, El Salvador, Brasil y Costa Rica, que brindan mejores incentivos fiscales, mano de obra calificada, alta tecnología, certeza jurídica y una mejor seguridad interna. “Ahora existe una mayor competencia para atraer inversiones en Centroamérica”, agregó Lambour.
Luis Velásquez, presidente de la Asociación de Fabricantes de Productos Farmacéuticos (Asinfargua), estimó que la industria nacional crecerá pese al mal clima de negocios. Actualmente operan 88 plantas que exportan hacia mercados internacionales como México, Egipto, Filipinas, Paquistán y el Caribe.
Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Guatemala es el país de la región que menor Inversión Extranjera Directa (IED) recibió en 2004, US$125 millones; Costa Rica atrajo US$585 millones, El Salvador US$389 millones, Honduras US$195 millones y Nicaragua US$261 millones.
Se trató de obtener la opinión al respecto de Emmanuel Seidner y Miguel Fernández, comisionados presidenciales para la Competitividad, pero ambos se encuentran fuera del país.
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