Si la muñeca Barbie cobrara vida, muy probablemente se parecería a Paris Hilton. La millonaria heredera, de 24 años, parece vivir en un cuento de hadas. Y sin ser modelo, actriz o cantante ha logrado atraer la atención de los paparazzis de todo el mundo, que siguen cada uno de sus pasos y escudriñan bajo la lupa su vida amorosa. Pero, ¿qué hace a esta joven tan atractiva para los medios?
Guatemala también es testigo del aluvión Paris. En las tiendas Guess o en vallas gigantes que anuncian su perfume, ubicadas en estratégicas avenidas, se puede sentir su presencia.
“El fenómeno Paris”, es explicado por el mercadólogo guatemalteco Rony Valdés de la siguiente manera: “se explica a través de la óptica de lo aspiracional, pues las personas siempre quieren ser tener más y no menos”.
Por su parte, el publicista Rodolfo Martín, de APCU Publicidad, apunta que “ella se ha convertido en un icono de moda, de estar “in”, de juventud y frescura. En fin, muchos valores o rasgos de personalidad que algunas marcas quieren transmitir. Los productos deben trasladar una imagen definida, para que cierto grupo objetivo se identifique con ellas”.
Paris ha sido catalogada como “famosa por ser famosa”, pero a decir de Martín, su apellido (Hilton) la ayuda y “no es perico de los palotes”.
Su imagen se ha asociado con diseñadores de lo top del mundo de la moda y, además, ha protagonizado escándalos que alimentan a la prensa. “Es una chava que refleja cierta rebeldía, que hace lo que quiere, que es segura de sí misma, y eso hace que mucha juventud la quiera seguir y se identifique con ella”, comenta Martín.
La opinión es compartida por Valdés, quien dice “muchas jóvenes aspiran a tener mucho dinero, a ser bellas y jóvenes, famosas, a ser reconocidas y poder hacer lo que quieran, como Paris.”
Eso pasa en todos los rincones del mundo, y nuestro país no es la excepción. Empero, jóvenes como Sheyla Montepeque, de 17 años, opinan lo contrario.
“Estoy harta de verla en todos lados. Me cae mal que cada vez que prendo la tele, está allí. Parece que no hubiera a otros artistas que captar”, se queja. A diferencia de ella, Nancy Estrada, de 26, acepta más a la rubia y hasta le hacen gracia sus extravagancias. “Me parece linda y no me molesta verla por todos lados”, explica.
Pero Paris corre el riesgo de la sobre exposición. “Claro, de lo bueno poco. Si patrocina muchas marcas al mismo tiempo, ya no es creíble para el público y puede ser contraproducente para la marca. Se “quema”, al igual que cualquier modelo o personaje que uno ve por todos lados, en todas las campañas”, dice Martín.
El mercadólogo Valdés concluye que el modelo de Paris Hilton “es muy fácil de transmitir a la sociedad y que la sociedad está de acuerdo en adoptarlo aunque sea imaginariamente, es por eso que ahora Paris nos aparece hasta en la sopa”.
Empero, al preguntarle a Martín si la utilizaría para una campaña, responde:“Pues creo que no, porque desde el punto de vista creativo hay que buscar diferenciarse, y si ya otras marcas la usaron, pues no le recomendaría a mi cliente porque puede pasar desapercibido o puede confundir a la gente”.
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