El bochorno de la Ley Contra el Crimen Organizado es solo el resultado del infame desprecio de los “padres de la patria” por su trabajo.
Antes de quedar aprobadas las leyes son leídas para los 158 “honorables” diputados. Sin embargo, la mayoría de ellos, lejos de prestar atención, se dedican a hablar por teléfono, bromear con los compañeros, chatear en la computadora o simplemente no se encuentran en el pleno.
Tan culpables son estos irresponsables como los que aprovechan para hacer cambios a su sabor y antojo.
El oportunismo, la corrupción y la ineptitud, son las características que resaltan en el Congreso.
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