“Somos buscadores de la luz y tenemos que estar alerta para encontrar el camino”.
E. Hello
Arturo Monterroso
Aquí, bajo el ruidoso puente que lleva a Playa Grande, el río Chixoy es un ancho camino de agua que se oscurece al centro, donde es más profundo y donde la corriente lleva una fuerza capaz de arrastrar cualquier cosa. Junto al río, el señor Cac va a esperar que oscurezca para meterse a pescar con arpón y, si esta noche tiene suerte, hacerse con unos cuantos pescados para llevar a su casa. Esto es muy importante porque ya tiene un buen tiempo de estar sin empleo. Hace ya varios años se recibió de bachiller pero no le sirvió de mucho para encontrar trabajo. Entonces estudió magisterio y dio clases durante unos años. “Es difícil dar clases”, –dice meciendo el machete para espantarse los moscos–, “porque los niños vienen ya echados a perder por sus padres o por sus primeros maestros. No les enseñan a pensar, a averiguar por ellos mismos, a tener ideas nuevas. Y si el principio ha sido malo, es muy complicado ayudarlos a que encuentren otra manera de hacer las cosas. Lo mejor sería implementar una nueva forma de enseñar desde antes de la primaria”.
El señor Cac se ha puesto a vender medicinas en las aldeas del Ixcán. Las compra en las Farmacias Similares pero le falta capital para que le manden los pedidos a Playa Grande. Como compra poco, tiene que viajar él mismo a recogerlos. ¡Ojalá tuviera el dinero que se necesita para abrir una farmacia en el pueblo! Pero sólo se trata de una ocupación de subsistencia, como la de meterse a las profundidades del río Negro para buscar peces en la oscuridad. Como muchas personas de comunidades rurales, el señor Cac estudió un bachillerato diseñado para la gente de la ciudad. Un bachillerato que no incluía el aprendizaje de ninguna habilidad relacionada con las actividades que se desarrollan –o que empiezan a desarrollarse– en el área fronteriza entre Alta Verapaz y Quiché, donde vive: la agricultura, la ganadería, la avicultura, el comercio y la explotación forestal. Y el ecoturismo cuyo potencial apenas empieza a desarrollarse en el Parque Nacional Laguna Lachuá y que podría extenderse al Peyán, al cerro Cuache y a los ríos Xalbal, Ixcán, Chixoy y Tzejá.
Muy lejos del Chixoy y del Ixcán, en San Miguel Osuna, hablo con una muchacha que ha caminado un kilómetro para venir a la escuela a solicitar una beca para estudiar los básicos. Al igual que otras muchachas del lugar, quiere terminar la secundaria para trabajar en alguna actividad mejor remunerada que la agricultura y poder así mejorar sus condiciones de vida. Pero al igual que las otras muchachas que han concluido la educación media, tendrá que abandonar su aldea y venir a la ciudad para encontrar un empleo. Esta situación, que se repite en muchos lugares, no permite el desarrollo de las comunidades. Como el señor Cac, los muchachos estudian para trabajar en la ciudad. No aprenden nada que pudiera serles útil en su lugar de origen, donde no hay mucha necesidad de bachilleres ni de contadores.
En San Miguel Osuna la gente se dedica a trabajar en las fincas. Y hay un beneficio de café y un aserradero que son operados por la comunidad. Las instalaciones datan de principios del siglo XX y su maquinaria es movida por agua. Dada la situación del café, el beneficio no es un buen negocio. Y se trabaja al mínimo. Pero las instalaciones mismas son una maravilla, donde podría desarrollarse un lugar de interés turístico. El aserradero tiene mejores posibilidades. Y también la explotación forestal si no se limitara a cortar árboles sino a la siembra y a la reforestación. Si los muchachos que terminan la secundaria supieran también trabajar la madera, tal vez pudieran encontrar en esa actividad una ocupación. Lo que me hace pensar que una reforma educativa no sólo debe partir de un cambio radical en la metodología, sino de una adecuación a la realidad de las comunidades y a sus necesidades de desarrollo. Si así hubiera sido antes, quizá la actividad del señor Cac fuera un deporte. Y se sumergiera en el Chixoy sólo para refrescarse después de un día de trabajo.
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