Maestros, campesinos, sindicalistas y representantes de los guatemaltecos de la tercera edad, entre otros, se unieron ayer para plantear sus demandas al gobierno de Óscar Berger, justo en la víspera del segundo aniversario de la administración pública actual.
Los manifestantes pidieron al Organismo Legislativo que se convoque a una consulta popular para determinar si la población desea que Berger continúe en el cargo.
Para ello, acreditaron 45 mil firmas que respaldan la solicitud que fue entregada a Jorge Méndez Herbruger, presidente del Congreso.Cuando era aspirante a la Presidencia de la República, Berger ofreció que a la mitad de su gobierno convocaría a la población para saber si le ratificaban en el puesto. El gobernante esgrime, ahora, que hay complicaciones legales para hacer efectivo ese ejercicio democrático.
El mandatario, durante una visita que realizó ayer con la ministra de Educación, María del Carmen Aceña, a centros educativos del sur de Retalhuleu, prefirió no comentar en abundancia las demandas de los sindicalistas y grupos populares.
Contra la Ministra
Una buena parte del grupo manifestante estaba compuesta por maestros que pertenecen a la Asamblea Nacional del Magisterio. Estos exigieron la renuncia de Aceña, a quien acusan de impulsar la privatización de la educación pública.
La funcionaria rechazó los señalamientos al considerar que son muy pocos los maestros que están descontentos con su gestión. “Pueden pedir mi renuncia, tienen derecho de opinar, pero la decisión de que siga en el cargo es del Presidente”, aseguró Aceña. Insistió que su despacho está dispuesto a conversar con los maestros descontentos.
El inicio de la marcha fue marcado por las protestas enderezadas contra el Gobierno de Estados Unidos, a su paso por esa sede diplomática, en la avenida La Reforma.
Rechazaron la construcción del muro fronterizo entre ese país y México y también la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC), pues creen que ese acuerdo comercial sólo traerá pobreza al país, ya que señalan que favorecerá solamente a los sectores más poderosos.
La promesa de traer a la ciudad a 400 mil personas fue solo una ilusión. Pese a ello, las organizaciones que convocaron se felicitaron por calcular que reunieron a unas 10 mil personas.
La marcha ocasionó congestionamiento vehicular por varios sectores de las zonas 10, 4 y 1, por donde transitaron los manifestantes.
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