El responsable de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Guatemala, Günther Müssig, en una reciente entrevista publicada por un matutino, expresó que “en este país no hay obra sin sobra”, en respuesta a los señalamientos de que los diputados exigen comisiones a empresas a cambio de adjudicar obras en el marco de la ejecución del cuestionado Programa de Apoyo Comunitario Urbano y Rural (PACUR), cuyo objetivo es asignar a los diputados Q400 millones en obras durante el presente año.
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El responsable de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Guatemala, Günther Müssig, en una reciente entrevista publicada por un matutino, expresó que “en este país no hay obra sin sobra”, en respuesta a los señalamientos de que los diputados exigen comisiones a empresas a cambio de adjudicar obras en el marco de la ejecución del cuestionado Programa de Apoyo Comunitario Urbano y Rural (PACUR), cuyo objetivo es asignar a los diputados Q400 millones en obras durante el presente año.
Günther Müssig también afirmó que “si una empresa le pasa plata a un diputado o a un funcionario, no es nuestra función investigarlo”.
Sobre el escándalo de corrupción de la remodelación del Campo de Marte (1999), cuya administración estuvo a cargo de OIM, Günther Müssig declaró que “no se puede seguir con eso siempre; si un ladrón purga su pena, ya no es ladrón”.
En su oportunidad, solicitamos al actual gobierno que, en respuesta a estas declaraciones cínicas y denigrantes para nuestro país, se dieran por terminados todos los convenios de cooperación entre la OIM y el Estado de Guatemala, así como que se conminara a OIM que, inmediatamente, se marchara del territorio nacional. Lamentablemente, el actual gobierno sigue sin reaccionar ante nuestra petición.
Un incidente como éste en otro país, en donde las autoridades valoran y defienden la dignidad nacional y el imperativo de la integridad en el manejo de la cosa pública, además de la terminación de toda relación con el respectivo organismo internacional, habría sido suficiente para decretar la expulsión del territorio nacional del osado extranjero, sin más trámite.
Por consiguiente, lo menos que se habría esperado de la Cancillería guatemalteca es que promoviera la declaración de “non grato” a Günther Müssig y que gestionara su inmediata expulsión del territorio nacional. Sin embargo, estamos seguros que a los responsables de la actual Cancillería ni remotamente se les ha pasado por la mente esta posibilidad.
En consecuencia, esta iniciativa debe asumirla directamente el presidente Óscar Berger, con el propósito de sentar un claro precedente y enviar un mensaje a la comunidad internacional que nuestro país es, además de respetuoso, respetable y digno de toda consideración.
En síntesis, exigimos la terminación de todos los convenios de cooperación celebrados entre Guatemala y la OIM, así como la expulsión del señor Günther Müssig.
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