Juan Fernando Cifuentes partió hacia un viaje sin retorno. Su vida, un constante transmitir de conocimientos; su alma, siempre llena de energía y optimismo; y su espíritu, un devenir entre fuerza y sensibilidad, fueron sus principales herramientas para lograr destacar en ámbitos tan disímiles como en los que se desenvolvió durante su vida: fue militar de carrera y hombre de letras. Lo lamentable, aparte de su pérdida, es que los seres humanos siempre esperamos a que alguien ya no esté para alabar sus incansables logros, ¿por qué no lo hacemos cuando estos seres están vivos, para que puedan darse cuenta de lo mucho que nos inspiran y del constante respeto que les profesamos?
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