Quiero referirme al editorial del 25 de abril sobre la fuga de talentos de nuestro país. En casi cada una de las Orquestas Sinfónicas de México se encuentra un maestro guatemalteco que encontró allá un país que le abrió las puertas. El caso de uno de mis hermanos quien, después de haber estudiado varios años en el Conservatorio de Ginebra, Suiza, realizó prácticas con la Orquesta de la Suisse Romande, aprendió cuatro idiomas, y vino a Guatemala deseando radicarse en su país; pero solo había una plaza en la Orquesta y tenía que someterse a un examen entre más de 30 aspirantes. Sin embargo, del país del norte vinieron a llevárselo con todos los beneficios de un paisano. En Suiza, uno de los 10 mejores trompetistas a nivel europeo, es un guatemalteco radicado allá desde hace más de 25 años. Sería muy interesante que elPeriódico nos informara también sobre estos aspectos olvidados.
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