Los empresarios viven felices con un gobierno que se aviene a lo que ellos mandan.
Rosalinda Hernández Alarcón
La denominada Mesa del Diálogo Nacional sobre Desarrollo Rural fue inaugurada entre desconfianzas por parte de las organizaciones sociales, debido a la falta de soluciones concretas en los dos años y medio de gobierno del partido Gana. Los ausentes a la cita fueron los empresarios, a pesar de que la presidencia de la República les garantizó que no se trataría el tema de la reforma agraria.
Parecería que ha sido un acierto haber logrado sentar de nuevo a representantes de agrupaciones vinculadas a la problemática agraria, sin embargo, cabe señalar que el Relator de Naciones Unidas para el Derecho de la Alimentación, Jean Ziegler, recomendó al gobierno guatemalteco llevar a cabo una reforma agraria, garantizar el respeto al Código de Trabajo y el acceso de recursos productivos para campesinas, así como aumentar salarios como mecanismos para erradicar el hambre, entre otras sugerencias.
El mandatario Óscar Berger no puede negar su subordinación a los sectores empresariales. Si éstos rechazan el aumento de salarios y se oponen a pagar más impuestos, el gobierno los avala. Además se suma de manera incondicional a la negativa de abordar el tema de la expropiación de tierras –aunque está contemplado en la Constitución de Guatemala– aunque lo demanden desde tiempo atrás miles de familias campesinas que viven hambrientas.
El centro de estudios Asies informó los resultados de una encuesta en la que la mayoría de empresarios guatemaltecos tiene la expectativa que la situación económica general de país mejorará en el corto plazo. ¿Cómo no va a ser así? Si tan pronto se hace público alguno de sus planteamientos, de inmediato recibe el visto bueno del gobierno. Un ejemplo de esto son los aplausos a las donaciones y caminatas que promueve la Secretaría Presidencial de Seguridad Alimentaria, medidas que poco responden al hambre de millones de personas, pero viables (como dicen algunos funcionarios) porque no hay dinero en finanzas para garantizar el derecho a la alimentación.
Otro aspecto a señalar de dicha encuesta es que los empresarios apoyan la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, “y aunque la mayoría confiesa no estar preparada para competir internacionalmente, tiene confianza de poder mejorar su competitividad y eficiencia”. Así que señor Berger, no cabe duda que en este renglón también responde a un sector determinado e ignora las recomendaciones del funcionario de Naciones Unidas, quien señaló los riesgos que traerá dicho convenio para los pequeños productores en el campo.
0 comentarios: