La Gana va a perder pero no va a dejar la casa desordenada.
Pablo Rodas Martini
Los resultados de la última encuesta de Prensa Libre parecen obvios. El 73.8 por ciento está insatisfecho con los dos años y medio de Berger, el 74.1 por ciento está en desacuerdo cómo nos gobierna, el 77.2 por ciento no cree que el gobierno esté mejorando la situación de la gente, el 76.6 por ciento no cree que esté solucionando los problemas más serios, el 67.8 por ciento cree que el Presidente no tiene capacidad para solucionar los problemas, el 8.4 por ciento no cree que se preocupe por la gente, y el 56.3 por ciento no cree que el gobierno tenga un plan de gobierno.
Ese casi tres contra uno en contra del gobierno no es lo sorprendente, y estoy seguro que se mantendrá o incluso empeorará durante 2007. Con resultados así hasta se podría decir que las primarias de la Gana carecen de sentido, que mejor harían en decirle al TSE que no participarán en 2007 pues corren el riesgo de seguir la ruta del PUSC en Costa Rica, que de ser partido gobernante casi se hundió en las elecciones.
Pero tampoco es eso lo que me sorprende. A raíz de un estudio que tuve que hacer unas semanas atrás me tocó entrevistar a numerosas personas, incluyendo a un número amplio de funcionarios de gobierno. Terminé muy agotado de tanta reunión, pero confieso abiertamente que me sorprendió de manera muy grata: si tuviera que calificar a los viceministros y subsecretarios con quienes hablé les daría casi a todos de las notas más altas.
Yo nunca acostumbro llevar cuestionarios sino tres o cuatro interrogantes principales cuando me toca entrevistar a alguien debido a alguna investigación. A medida que voy conversando con una persona me van surgiendo muchas otras dudas, y así es como me puedo pasar dos o más horas conversando con alguien y haberle hecho 30 o 40 preguntas en el camino. Cuando fungí como jurado del mejor exportador de la Agexpront, me tenían que avisar que teníamos la siguiente cita pues si no seguía preguntando. Otro caso fue cuando me tocó ir a Bolivia por casi un mes y en cada entrevista me afanaba por sumergirme más en la problemática socio-económica y política de ese país, que me parecía mucho más cercano a Guatemala que Costa Rica o Panamá, no solo por su mayoría indígena sino también por su inestabilidad política y su situación socio-económica.
Bueno, en el caso de los viceministros y subsecretarios hacía una y más preguntas, muchas de ellas difíciles, pero podía notar el manejo con mucha soltura y solvencia que mis interlocutores manifestaban. No llegué a cubrir todas las instituciones, pero de la muestra amplia con que conversé recalco que terminé muy gratamente impresionado.
El argumento de que este gobierno no tiene políticas es falso. Sí será cierto que se tardaron demasiado en hacerlas y que algunas apenas si las estarán implementando hasta en su tercer año de gestión, pero que hay políticas definitivamente que las hay. Si el gobierno del presidente Berger hubiera contado con esas políticas sectoriales desde los primeros meses de su gestión, no me cabe ninguna duda que los porcentajes del primer párrafo podrían ser a la inversa: tres a uno a favor.
Su pecado, como le ha ocurrido a casi todos los gobiernos es que se les va el primer año en arreglar la casa desordenada y el segundo en pensar qué van a hacer, y cuando reparan, ya se les ha esfumado medio período de gobierno. He ahí el drama de nuestros gobernantes.
Corolario (lo he manifestado a lo interno de la opción presidencial que estoy apoyando y hago extensiva la sugerencia para todos los presidenciables): si llegan a gobernar, no vayan a cometer el error de querer arrancar desde cero. La Gana va a perder pero no va a dejar la casa desordenada. Sumérjanse desde ya en las políticas gubernamentales para comprender los lineamientos que este gobierno dejaría. Construyan sobre eso. Si no actúan así, y mandan a engavetar las políticas sectoriales actuales, van a perder otra vez uno o dos años… y en 2010 se repetirán estos resultados de tres en contra y uno a favor.
pablorodas@yahoo.com
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