Es triste y doloroso ver cadáveres de niños, mujeres y ancianos.
Jorge Palmieri
Comparto con mis lectores el profundo sentimiento de dolor y de repudio que me causaron las patéticas escenas que vimos en los programas noticiosos de televisión sobre el conflicto en el Medio Oriente entre las fuerzas armadas de Israel y sus enemigos mortales los ejércitos de la temible organización terrorista Hezbollah, que comenzó la guerra el 12 de julio al violar la frontera de Israel para hacer un ataque sorpresivo en el cual murieron ocho soldados israelíes y dos fueron secuestrados; y luego lanzó 156 misiles al territorio israelí y mató a numerosos civiles.
El Ejército terrorista musulmán Hezbollah comenzó sus actividades bajo las órdenes del dictador fundamentalista Ayatollah Joimeni, quien reemplazó al Sha Pavlevi en el gobierno de Irán, y desde entonces ese país se ha convertido en una pesadilla porque es sabido que puede producir una bomba atómica que podría hacer estallar en cualquier momento y poner punto final al mundo occidental cristiano. Y si esto no fuese suficiente, Hezbollah tiene el apoyo de los islámicos musulmanes y de los gobiernos de Siria y Líbano, lo cual coloca a Israel en una situación difícil y peligrosa.
Son dolorosas y condenables las muertes de civiles de ambos bandos, sobre todo lo que ocurrió en el bombardeo a Qana en donde murieron muchos niños. Pero se ha demostrado que los cobardes terroristas se escudan en las instalaciones civiles para lanzar sus misiles. Quienes hemos vivido muchos años tenemos la ventaja de analizar lo que ha venido aconteciendo para señalar a los culpables de que hoy se esté produciendo esa debacle. Si no somos antisemitas por principio, como quienes adoptan esa actitud para no reconocer la realidad, sabemos que Israel es un país que ha venido luchando permanentemente por su legítimo derecho a existir y defenderse de los constantes ataques de quienes han jurado que lo borrarán del mapa y han cometido innumerables actos criminales, no solo contra Israel sino contra los Estados Unidos, que catalogan como otro de sus enemigos irreconciliables. En 1983 dinamitaron las barracas de militares norteamericanos que estaban en Líbano en misión de paz y mataron a 223 marines.
Después de sufrir el Holocausto, en el cual fueron cruelmente asesinados por los nazis muchos millones de mujeres, niños y ancianos judíos, los sobrevivientes lucharon para obtener su propia patria, que fue establecida por mandato de las Naciones Unidas, pero después han tenido que padecer todo tipo de atentados y tener cuatro guerras contra Egipto, y para vivir en paz han soportado constantes ataques de la temible Organización de Liberación de Palestina (PLO). Por eso hoy no les puedo culpar por hacer lo que es indispensable para no exponerse a sufrir otro holocausto. ¡Shalom! Se está difundiendo una carta contra Hezbollah firmada por el importante sheik wahabi de Arabia Saudita Abdalá Ben Jabrín, que afirma que viola la ley del Corán quien apoye a esa organización, quien se pliegue a ella o quien rece por ella. Sigue a un documento del sheik kuwaití Hamid al Alí, que condena las ambiciones imperiales de Irán instrumentadas desde Líbano por Hezbollah.
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