Una de las razones de mi vida ha sido escribir para ustedes.
Jorge Palmieri
Algunas veces he creído que fue un chiste de mal gusto de Dios haberme hecho nacer en un país donde hay tantos analfabetas y la mayoría de las personas que saben leer y escribir no acostumbran la lectura. Además, algunos de los que leen la prensa diaria son ignorantes, intolerantes y fundamentalistas en lo religioso y no se han percatado de su idolatría; por eso, cuando me atrevo a decir cualquier cosa que por ignorancia no comprenden, es tanto su fanatismo que se rasgan las vestiduras alegando que debo respetar a quienes piensan en forma diferente y quisieran que la “santa” Inquisición me queme en una hoguera. Como un badulaque que no sabe que en el siglo IV se dejó de decir que los romanos crucificaron a Jesucristo, cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano, y habría sido políticamente incorrecto reconocer que este le había dado muerte. Y a partir de entonces se ha culpado a los judíos y en las misas de los “viernes santos” los oficiantes solían dar gracia a Dios “por alejar de nosotros la perfidia judía”.
Si estos datos no fuesen suficientemente desalentadores para cualquiera que, como yo, ha dedicado toda su vida a escribir para ustedes con libertad y franqueza lo que piensa y lo que siente, agrego que en Guatemala no ha habido periodistas que por su trabajo hayan ganado suficiente dinero para costear una vida medianamente cómoda. En este bendito país -¡que tanto amo!- no es tradicional que sea generosa la compensación económica que los periodistas cobramos por nuestro trabajo, a pesar de los riesgos que corremos por expresar con libertad y franqueza lo que creemos y pensamos. En más de medio siglo de mi vida que he dedicado al periodismo he conocido a numerosos colegas que han sufrido dramáticas apreturas económicas para poder subsistir medianamente bien y sostener a sus familias.
Sin embargo, la vocación con la cual uno viene al mundo es como un karma que hay que vivir, inevitablemente. Pero a pesar de que uno comprende que podría ser mucho mejor remunerado si se dedica a otra actividad que también sea menos conflictiva, en la que no hagamos enemigos por expresarnos, seguimos escribiendo y soportando, con un estoicismo digno de mejor causa, las estrecheces económicas, las intolerancias, las incomprensiones y todas las demás consecuencias de dedicar nuestra vida a exponer nuestros pensamientos y sentimientos en este bellísimo país que Dios nos ha dado y merece mejor suerte.
A pesar de todo esto, hoy agradezco su fidelidad a mis lectores en elPeriodico. Porque las notas más visitadas durante la semana anterior fueron mis columnas siguientes: lunes 31 de julio, Miscelánea; martes 1 de agosto, La guerra del Medio Oriente; miércoles 2, Ignorante antisemitismo; jueves 3, Miscelánea; viernes 4, Ocaso de Fidel Castro (1); y sábado 5, Ocaso de Fidel Castro (y 2). ¡Muchas gracias! ¡Muchas gracias estimados cuatro gatos que me leen! ¡Esta es la mejor paga que puede recibir un pobre periodista como yo! ¡Con esto tengo bastante!
0 comentarios: