La estabilidad es fundamental en la banca central. Greenspan estuvo 20 años en el cargo.
Pablo Rodas Martini
En pocas semanas llega a su fin la principal posición en materia económica del país, la del presidente del Banguat. En teoría todo estaría pronosticado: salida de Lizardo Sosa y llegada de María Antonieta de Bonilla. Si fuera así, estaríamos ante una transición relativamente tranquila, dos personas con mucha experiencia en banca central se pasarían la estafeta y la institución seguiría un ritmo muy similar.
Han circulado rumores, sin embargo, que podría haber alguna otra sustitución. Se menciona que Max Quirín, que ha sido representante del sector privado en Junta Monetaria, podría ser otro candidato al cargo. Después de la intempestiva salida de Jorge Briz, que además se dio con roces fuertes, no habría que descartar que el gobierno estuviera barajando opciones dentro del sector privado, como la de Quirín.
Yo he cuestionado algunas decisiones en Sosa, pero si se evaluara su gestión desde que tomó posesión del cargo, estoy seguro que saldría bien calificado por los agentes económicos, por lo que vería muy natural que continuara en su cargo. En los bancos centrales –como en las cortes supremas- la continuidad es fundamental. No es de extrañar en ese sentido que Alan Greenspan, el famoso ex presidente de la Reserva Federal de EE.UU., haya estado 20 años en el cargo, desde 1987 a 2006.
Sin embargo, es obvio que Sosa no era del grupo de la Gana y que el gobierno ha querido reemplazarlo desde que tomó posesión. En ese sentido, es completamente válido que el presidente Berger lo sustituya ahora que venza su período; nuestra Constitución lo permite, por lo que Berger no estaría cometiendo ninguna anomalía.
De ahí que la candidatura de De Bonilla, me parezca completamente lógica. Ella incluso es más banquera central que el mismo Sosa: hizo su carrera dentro del Banguat. Ha tenido experiencia internacional y ahora llevaría la perspectiva desde las finanzas públicas, lo cual me parece muy positivo. El próximo gobierno seguramente tratará de cambiarla, pero podría volver a funcionar el mismo procedimiento y ella lograría concluir su período en 2011.
No me cabe ninguna duda que Quirín ya ha adquirido experiencia en banca central después de haber sido representante del sector privado en varias ocasiones; sin embargo, sí vería con suma preocupación que llegara a ese cargo él o alguien más del sector privado. Está bien que se desempeñen como ministros de economía, pero no lo veo razonable ni para ministros de finanzas ni para superintendentes de administración tributaria o de bancos, y muchísimo menos para presidentes del banco central.
Por un lado, son posiciones muy técnicas donde no basta con alguna experiencia recogida en unos años de exposición en instancias como Junta Monetaria, pero fundamentalmente porque son cargos que exigen una autonomía plena respecto a los grupos económicos. Veo muy difícil que alguien que haya estado defendiendo intereses de determinado sector por años, pueda después quitarse la camisola sectorial por completo.
El Banguat es una de las pocas instituciones públicas que tiene una trayectoria y donde su personal se siente a gusto haciendo carrera profesional. Muchos economistas que recién se gradúan aspiran con ansias poder ser contratados en el Banguat, y no les importa en lo absoluto comenzar desde abajo su carrera en esa institución.
Mantengamos esa institucionalidad, por favor. No nos pongamos a jugar o a experimentar con el banco central. Otras instituciones como la SIB o la SAT van tras los pasos del Banguat; lo ideal sería que la mayoría de los ministerios, secretarías y entidades descentralizadas del sector público siguieran ese patrón. Si eso llegara a suceder, y jóvenes profesionales quisieran hacer carrera de por vida en los ministerios de Salud, de Agricultura, las secretarías o los fondos, tendríamos otra Guatemala. pablorodas@yahoo.com
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