Eso solo garantiza perpetua marginación y retraso.
César A. García E.
Ayer se celebró el Día Internacional de los Pueblos Indígenas ¡felicitaciones!; mediante un comunicado, el Sistema de Naciones Unidas reiteró “su compromiso de apoyar todos los esfuerzos de las autoridades para que los derechos proclamados en la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas se conviertan en una realidad”, el evento también dio lugar para que algunos que insisten en ser reconocidos como líderes indígenas, ocuparan los micrófonos radiales, exponiendo lo que consideran su legítimo derecho, indicando que siguen siendo marginados y que “es necesario” que los partidos políticos abran espacios, parecen no saber que estos siempre han estado abiertos… para todo aquel que pague. Una de las “líderes” manifestó su deseo de formar un “partido político mixto entre indígenas y ladinos” pero “a diferencia de los que hay ahora, en este los indígenas propondrían las iniciativas y los ladinos las apoyarían y seguirían”. La “líder” no pudo evitar exteriorizar su anhelo de pasar de “subyugada” a subyugadora… de “marginada” a marginadora, de “ofendida” a vengadora… eso no augura nada bueno.
En radio se escuchan cuñas publicitarias que promueven la división entre guatemaltecos… el resentimiento y el odio; tal el caso de una “campaña” auspiciada por la Vicepresidencia que presenta “testimoniales de cómo las indígenas son discriminadas” y a la vez de cómo ellas se han superado, ocupando posiciones relevantes. En otra campaña radial se escucha: “no soy indita… soy indígena, no soy negrito… soy garífuna”. No creo en la discriminación; ni en la del indígena por ser indígena, ni el ladino por ladino, ni el extranjero por extranjero; tampoco creo en la lambisconería con el poderoso por ser poderoso, con el rico por ser rico; todas las personas tienen derechos y merecen respeto… siempre claro que sean gente de bien, pues se me hace cuesta arriba respetar a delincuentes, timadores, oportunistas, politiqueros amorales y burócratas corruptos; toda persona de bien se merece respeto, y solo Dios reverencia; toda persona de mal, se merece aislamiento de la sociedad, no importando ni su condición económica, su color, su etnia, o su religión.
He escuchado a muchos autollamados líderes indígenas, “pelear” al igual que otros no indígenas… por el derecho de su nariz, por ocupar espacios públicos, desde los cuales, cuando los ocupan, no han hecho nada –al igual que sus homólogos no indígenas– por su gente; no he escuchado a esos “líderes” indígenas exigir o hacer algo por nutrir a la mitad de nuestros niños desnutridos, ni tampoco por educar adecuadamente a miles de ignorantes; por el contrario si luchan por marginar a los suyos ¿cómo?, de muchas formas, una de ellas, educándoles en sus idiomas nativos… eso solo garantiza perpetua marginación y retraso. No importa si alguien se cree español, alemán, francés, vikingo, indígena o descendiente de extraterrestres; los cierto es que si nacimos acá, somos guatemaltecos todos, y debiéramos promover solo una separación, siendo esta entre buenos y malos… ganaríamos los buenos. ¡Piénselo!
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