En la entrevista que le hizo Llorca en “elPeriódico”, Colom dijo que se
resbaló.
Jorge Palmieri
Aunque se niegue, Guatemala está viviendo una cacería de brujas como sólo se había dado en nuestra Historia cuando el general Efraín Ríos Montt asumió el poder después del golpe de Estado de los militares jóvenes que derrocaron al presidente de la República, general Romeo Lucas García, porque durante los primeros días de su mesiánica dictadura persiguió y encarceló por sus pistolas a algunos de los más altos funcionarios del régimen depuesto. Ahora no ha habido un golpe de Estado, o algo parecido, pero al caso de la repentina salida del país del ex presidente de la República Alfonso Portillo, le siguió el de la destitución del ex fiscal general y jefe del Ministerio Público Carlos De León Argueta, y los escandalosos casos de corrupción y fuga del territorio nacional del ex jefe de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) Marco Tulio Abadío, el de la sorpresiva fuga y pronta captura en Nicaragua del ex contralor General de Cuentas Óscar Dubón Palma; y el escándalo que se ha armado por los cuestionados donativos que recibió el ex candidato presidencial del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), ingeniero Álvaro Colom. Aunque este caso parece un linchamiento político con la intención de desprestigiar al dirigente de ese partido y desacreditar a la oposición.
Mis cotidianos lectores saben que en la pasada elección presidencial me pronuncié por la candidatura del ingeniero Colom, porque no me parece conveniente para las clases menos pudientes que Guatemala sea gobernada por el sector empresarial, y porque este candidato me pareció un hombre bien intencionado, inteligente y capaz, aunque objeté que su compañero de fórmula fuese el licenciado Fernando Andrade, porque es como un pájaro de mal agüero después de haber perdido con anterioridad dos elecciones presidenciales. Sin embargo, no me sería posible negar que es justo y necesario el escándalo que se ha armado contra Colom como consecuencia del descubrimiento de dos importantes donativos económicos que hizo a su campaña presidencial el abominable Abadío y que Óscar Dubón Palma donó indebidamente fondos del Estado a una asociación denominada “Amigos en Acción” la que a su vez se los pasó a la UNE, hecho que invita a pensar que con amigos así, Colom no necesita enemigos. Como era de esperarse, la reacción de los medios de comunicación contra este ex candidato ha sido equivalente a una terrible apaleada.
Ayer, se publicó en la página 4 de elPeriódico una excelente entrevista que el hábil reportero Juan Carlos Llorca le hizo al apaleado dirigente, quien dijo que había sido “sorprendido en su buena fe porque no sospechó nada de Abadío” y concluyó que peleó por la transparencia “y yo mismo resbalé”. ¡Vaya resbalón! Ojalá recupere pronto el equilibrio para poder resolver satisfactoriamente ese grave problema y devolver el dinero que recibió si ese fuese el caso.
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