El asunto parece una broma, pero lamentablemente no lo es.
Acisclo Valladares Molina
Se pusieron en precipitada fuga 475 kilos de cocaína dejando desteñida la fuga anterior, la de los reos. Así se inició el tercer año de gobierno, en el pasado 2006, con la más que increíble noticia de la “libertad” recuperada por la droga.
En la evaluación de “resultados” de la lucha contra el narcotráfico no bastaría en lo sucesivo con asentar el rubro de incautaciones sino que sería preciso introducir el novedoso concepto de “incautaciones netas”, resultado de restar a lo incautado, las “fugas” producidas.
El asunto pareciera una broma, pero lamentablemente no lo es: el Estado no solo ha fallado en su función de incautar sino de conservar y destruir lo incautado. Esta “fuga” vino a sumarse a la forma, por demás bochornosa, como se exhibiera a nuestra patria por las cadenas americanas de noticias a raíz de la captura, por su asociación con el narcotráfico, de dos de los jefes de la “agencia” guatemalteca llamada a combatirlo. Algunos medios de comunicación social en Guatemala hicieron una interpretación “sui generis” del caso presentándolo como un triunfo de la labor “conjunta” de “inteligencia” que se habría realizado entre Guatemala y Estados Unidos.
Los periodistas americanos, sin embargo, lo presentaron de manera muy distinta: “dos altos jefes de la Policía guatemalteca que debían de combatir el narcotráfico, resultaron socios del delito”.
El Estado de Guatemala –pequeña Colombia– dijeron, y agregaron: Guatemala, ¿un narco Estado?
Allá lo que cuentan son los resultados.
Recuperaron su “libertad” 475 kilos de cocaína en aquellos primeros días del año 2006 para continuar su macabro destino y se “fugaron”, así, Q475 millones, que eso es lo que vale la droga en el mercado.
Los únicos detenidos fueron los guardianes y ¿saben una cosa?, se encuentran ya libres. Además, no fue recuperado ni un solo kilo de aquella cocaína. Pero usted, amigo lector, por favor, no se afane porque ¿sabe una cosa?, aquí nadie es responsable de nada y nada va a ocurrir.
El acabose fue que se “interpretó” aquel robo tempranero como un “reto de los carteles a las autoridades”, como que si el propósito de los delincuentes fuese jugar a policías y ladrones, como que si esto se tratase de una serie televisiva de ‘cowboys’.
En aquello no hubo “reto” alguno sino simple negocio. Los Q475 millones fueron la única razón de aquella “fuga”. ¡Mucho dinero!
Nuestras autoridades afirman que el narcotráfico ha cambiado de ruta y se permiten explicar, con lujo de detalles, cuáles son los nuevos puntos fronterizos del trasiego, así como los departamentos que atraviesa. La pregunta se hace entonces poco menos que obligada: si es así que tanto saben… ¿Por qué no la incautan? Y también otra, ¿cuáles fueron finalmente en este año, deducidas las “fugas”, las “incautaciones netas”?
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