Los reportes dispersos de la corrupción descubierta en el régimen del Frente Republicano Guatemalteco...
elPeriódico
Los reportes dispersos de la corrupción descubierta en el régimen del Frente Republicano Guatemalteco resultan ya tantos, que será necesario un informe integral de parte del gobierno para comprender la magnitud de lo robado. Más de un mes atrás, el 4 de febrero, el Ministerio de Salud Pública hizo públicas sus sospechas de que un número cercano a 19 Organizaciones No Gubernamentales (ONG) incurrieron en malos manejos por prestación de servicios a esa dependencia. Ayer, fue el Fondo Nacional para la Paz el que señaló a la organización Asodegua, sobre la cual elPeriódico ha informado ampliamente en los últimos años, por un desfalco de Q50 millones. Dos hermanos del ex fiscal Carlos de León Argueta son señalados de sobrevalorar un proyecto en Suchitepéquez y luego trasladarlo a Escuintla.
Bajo el disfraz de ONG se han encubierto a lo largo de los últimos años decenas de empresas dedicadas a proveer de bienes y servicios al Estado. Lo hacen para evadir la fiscalización de la Contraloría de Cuentas y para posicionarse mejor, aunque deslealmente, frente a firmas comerciales y para captar en algunos casos fondos o simpatías por su presunto carácter de no lucrativas. Salta a la vista el ejemplo de las múltiples entidades integradas por allegados a de León Argueta, para obtener contratos de construcción de obra pública. La sobrevaloración de una obra que hoy se le sindica no es sino la punta de un gigantesco iceberg cuyas dimensiones de corrupción sólo llegarán a ser comprendidas conforme avancen el tiempo y las pesquisas judiciales. El ex fiscal se beneficiaba por medio de numerosas ONG y empresas de un grueso monto del presupuesto anual del Estado.
Una idea de cuanta rentabilidad puede tener esta clase de entidad la da el hecho que en sólo los cuatro años de gestión de Alfonso Portillo y el Frente Republicano Guatemalteco creció en más del doble el número de ONG proveedoras de medicamentos y servicios de salud en el país.
Es obvio que las Organizaciones No Gubernamentales en Guatemala deben ser objeto de un mayor control. Ahora no cabe la menor duda respecto del fin que ha inspirado la creación de muchas de ellas.
Por supuesto que, tan malo como sucumbir ingenuamente al disfraz de las ONG, sería estigmatizarlas a todas.
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