Carece de todo sentido, pero la actual Legislatura ha estado al borde de aprobar las reformas...
elPeriódico
Carece de todo sentido, pero la actual Legislatura ha estado al borde de aprobar las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos pese a reconocer los errores de bulto que contiene. Prueba de esa admisión es que los bloques de diputados dispuestos a aprobar las enmiendas a la ley, al mismo tiempo se autoimponen un periodo de 90 días para volver a modificarla.
Esta decisión supondría simplemente un antecedente del absurdo legislativo de no ser, porque además entraña graves riesgos para el país. Por ejemplo, ¿qué ocurre si, pese a todos los acuerdos tan caramente obtenidos, resulta luego que los diputados no logran reunir el número de 105 votos imprescindible para realizar las enmiendas indispensables a la ley ya reformada? Ocurre que el número de diputados al Congreso podría seguir creciendo casi de manera incontenible en los próximos años. Ocurre también que los partidos políticos empezarían a gozar de un financiamiento significativo sin tener que rendir cuentas de él. Ocurre que el documento único de identificación podría simplemente convertirse en una tarjeta carente de las garantías indispensables para sustituir a la cédula. Y ocurre que la oportunidad de forzar la democratización interna de los partidos políticos se desperdiciaría hasta nuevo aviso.
Pero eso no es lo más grave. Los magistrados del Tribunal Supremo Electoral, quienes han planteado con claridad sus objeciones al contenido de algunas de las reformas, bien podrían recurrir, con grandes posibilidades de éxito, en contra de este cuerpo de ley ante la Corte de Constitucionalidad.
A estas alturas resulta obvio que los diputados de la nueva Legislatura no han conducido con la seriedad necesaria un proceso de discusión que permita mejorar la ley. Además han mostrado muy poca seriedad en los compromisos que asumen, de manera que hacen abrigar aún más dudas de su verdadera voluntad de enmendar los errores en un plazo de tres meses. No por casualidad los congresistas han debido posponer para después del feriado de Semana Santa la aprobación final de los cambios a la normativa. Ojalá este descanso les permita reflexionar sobre el absurdo que están dispuestos a cometer.
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