Un grupo de trabajo, conformado por diez personas y encabezado por el titular de la Fiscalía de Delitos contra el Ambiente, Héctor Flores, viajó ayer rumbo a la cueva del Silvino, un área protegida con carácter de parque nacional que es objeto de usurpación por parte trabajadores de Haroldo Mendoza Matta, un particular influyente en la zona de Morales, Izabal.
Flores indicó que el objetivo del desplazamiento consiste en verificar el acto ilícito denunciado el lunes por elPeriódico y emprender las pesquisas correspondientes.
“Es una situación preocupante y también delicada por el temor que aparentemente existe entre las personas que trabajaban en el lugar. Nosotros cumpliremos con el papel que nos corresponde. Contamos con el apoyo manifiesto del Fiscal General (Juan Luis Florido)”, dijo Flores.
El Fiscal dijo que, en principio, su propósito consiste en inspeccionar el lugar supuestamente usurpado. Luego, de acuerdo con los resultados de la primera fase de la investigación, citaría a las personas que están relacionadas con el asunto.
Además de su atractivo turístico, la cueva del Silvino, ubicada en el kilómetro 260 de la carretera al Atlántico, en jurisdicción de Morales, constituye un santuario de murciélagos que los científicos consideran vitales para el ecosistema de la zona, ya que contribuyen a controlar plagas que amenazan cultivos y plantaciones bananeras cercanas.
El director de la unidad de Conservación del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), Fernando Castro, reconoció: “El caso nos súper preocupa”.
La Agencia Española de Cooperación Internacional financiaba un proyecto inédito para el estudio de cuevas y conservación de murciélagos, basado en experiencias de Estados Unidos y México, pero los científicos optaron por marcharse tras la usurpación con el argumento de que “ya no queremos más mártires”.
De acuerdo con sus estimaciones, en la cueva había una colonia de al menos 100 mil murciélagos, la mayoría de los cuales fue sacrificada mediante el empleo de algún veneno.
En el lugar, comprobó elPeriódico, aún sobreviven algunos miles que se refugian en las cámaras centrales, antes de llegar a un arroyo subterráneo.
Haroldo Mendoza Matta reconoció haber iniciado allí, con la autorización del ex alcalde de Morales, Manuel Sosa, un proyecto de “incentivo” turístico para favorecer “a la gente de Cayuga”, una comunidad cercana. También declaró a elPeriódico que “si hay algún problema”, optaría por devolver la concesión otorgada.
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