El tema de las putas está muy de moda en estos días.
Jorge Palmieri
Hace algunos días, la columna más leída en la página web de internet de elPeriódico fue una muy ocurrente titulada “A las putas por su nombre”, de Juan Luis Font, quien, aunque no lo mencionó, sospecho que se apoyó en la famosa tesis del desaparecido escritor español Camilo José Cela, quien decía que se debe llamar a las cosas por su nombre y que no existen las malas palabras. Al día siguiente, la columna más leída fue la de este servidor titulada “Un putazo a tiempo”, aunque tengo razones para dudar de la veracidad de los resultados de las “más visitadas” porque he comprobado que hay quienes hacen chanchullo y sólo engañan a ellos mismos.
El sábado pasado, la columna más leída fue “Puta, a mucha honra”, de Ana María Cofiño K., tal vez porque los lectores creyeron equivocadamente (¡gracias a Dios!) que se trataba de una dramática confesión, lo cual está lejos de ser así. La introducción del conmovedor artículo decía: “Para las mujeres pobres, la prostitución es un flagelo” y en el primer párrafo: “Pobre pero honrada” ‘dicen las mujeres, orgullosas de haber sacado adelante solas, varios hijos sin padre, aclarando que su oficio les ha dado para pasarla sin tener que robar o matar”. En el segundo párrafo planteó una situación que no es correcta, en mi opinión, porque dijo: “Dedicarse a puta en Guatemala es un destino casi ineludible para miles de niñas que vienen al mundo entre la miseria y el abandono, para las desposeídas que nunca tuvieron oportunidades, para las migrantes que van buscando cómo no morir”.
No es mi intención restar méritos a la humanitaria intención de la señorita Cofiño, ni tampoco a lo bien escrito que está su artículo, pero debo contradecirle porque creo que no está bien decir que ser puta pueda ser motivo de “mucha honra”, puesto que, por el contrario, es una deshonra para cualquier mujer que se respete a sí misma. En vez de justificar lo injustificable, sería positivo y humanitario hacer algo para evitar que esas pobres mujeres caigan de manera “ineludible” en la prostitución y ayudar a salir de esa mala vida a quienes se envilecen con tan indigna ocupación. Porque ser puta no honra a nadie, como tampoco puede ser motivo de orgullo ser hijo o hija de una puta.
El diccionario de Sinónimos e Ideas Afines del profesor Julio de la Canal, dice que son sinónimos de prostituir: degradar, deshonrar, envilecer, corromper, rebajar, afrentar, ignominia, agraviar, ultrajar, menguar, infamar, difamar, vilipendiar, estuprar, desacreditar. Desflorar. Y que son sinónimos de puta: bagasa, buscona, arrastrada, cortesana, golfa, hetaira, hetera, meretriz, perdida, pecadora, pelandusca, pendanga, pendona, perenteca, ramera, suripanta y zorra.
Aunque sólo haya sido para atraer la atención de los lectores, es lamentable que una persona tan decente, como la señorita Cofiño, diga por un medio de comunicación masiva que una mujer es “Puta, a mucha honra”, porque es más honroso no serlo.
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