La paz retorna a la avenida Hincapié. Desde ayer al mediodía, 137 buses que cubren la ruta entre la capital y las aldeas de Boca del Monte, Villa Canales y Villa Hermosa siguieron su ruta normal hacia la Terminal y la 18 calle de la zona 1. “Peleamos con la ley en la mano y ganamos”, dice Gustavo Soto, directivo de la cooperativa Aurora, al respecto del amparo provisional en el que se le ordenó a Emetra que “dejara de restringir” el paso a los autobuses extraurbanos.
Enrique Montano, de la Municipalidad de Guatemala, comentó que Emetra acatará la orden. Aunque agrega: “Nos extraña que hayan otorgado el amparo sin consultar nuestros argumentos. Normalmente se cita a las dos partes”, dijo, a la vez que indicó que “la apelarán”.
HACIA 2010
Aunque para Montano la medida no era algo improvisado, “venía desde 1996 con el plan Metrópolis 2010”, el sector se notaba intranquilo desde que entró en vigor.
Flor y Esperanza, dos estudiantes del colegio Siglo 21, de la zona 1, se quejaban de que se les hacía difícil estar a tiempo en sus clases. Para llegar a la nueva parada, situada más de 400 metros adelante, debían caminar y pagar más.
Pérdida de tiempo y dinero se unían a las quejas de vecinos y dueños de comercios cercanos. El encargado de un taller automotriz situado frente a la parada de buses se quejó de que les estaba yendo “muy mal”. Julio Dávila, encargado de otro taller situado sobre la avenida Hincapié, lo confirmó: “El barrio se puso feo, hay mucha inseguridad”.
FALTÓ PLANIFICACIÓN Y CONSENSO
Entre las causas que el plan Metrópolis 2010 menciona para explicar el problema del transporte en la ciudad, se encuentra la “ausencia de terminales de buses extraurbanos” y entre las alternativas de solución habla de propiciar la “construcción” de terminales de buses extraurbanos (Transporte urbano y extraurbano, página 40) en los principales ingresos del área metropolitana en un “mediano plazo”. Y añade: “Cuando existan las facilidades” no se debe permitir el ingreso de autobuses extraurbanos.
La “terminal” en la avenida Hincapié, a juicio de quienes se oponían a la medida, no tenía nada de “planificada”. Alfonso Yurrita, arquitecto y urbanista, dice que la medida fue improvisada y no mostró respeto por la gente que utilizaba los buses. “Son un millón y medio de personas los que vienen de las áreas dormitorio de la capital, como Villa Nueva, Villa Canales, Chimaltenango e incluso Palín y hasta Jutiapa”. Para el urbanista, ellos son importantes. Es la “mano de obra” que le da sus ingresos no sólo a la municipalidad, sino “al país”.
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