Arnoldo Ramírez Amaya es, sin duda, uno de los artistas más singulares y fuera de lo común que todavía anda entre nosotros. Un personaje que ha vivido varias etapas y es reconocido por su excéntrica personalidad y, principalmente, porque ha dejado un legado importante para la Historia del Arte guatemalteco. Un talento remarcable y una vida llena de altos y bajos. Todo esto resume el documental sobre su vida, El pájaro sobreviviente, que ha realizado Luis Urrutia y que se estrena mañana en el Centro Cultural Metropolitano.
Urrutia retrata los aspectos que han hecho de Ramírez Amaya, El Tecolote, un personaje casi legendario: un tipo talentoso, contestatario, provocador, escéptico, lúcido y hedonista. El realizador hace un recorrido por la vida entera del artista, desde su infancia y su paso por la academia militar, hasta sus amores y sus relaciones con otros artistas.
¿Cómo empezó el proyecto, qué fue lo que te llevó a querer retratar a un artista como Ramírez Amaya?
- Conocí a Ramírez Amaya hace cuatro o cinco años y le hice un reportaje para elPeriódico. Hubo mucha sintonía entre él y yo y me quedó la impresión de que habían quedado cosas fuera que podrían hacer un libro de entrevistas. Luego se me ocurrió que en el libro no iba a poder quedar la imagen directamente de él. Lo que detonó la idea de hacerlo fue cuando me enteré, en diciembre de 2003, que se había incendiado el hotel donde él vivía -donde se quemó buena parte de su obra- y pensé: “Si no regreso a Guatemala a hacer la entrevista se va a morir o le va a pasar algo.”
¿Por qué hacer una película más del personaje que de la obra?
- La idea era poner las dos cosas pero, desde luego, creo que se impuso el personaje y también mi interés por contar su historia, mucho más que hacer una especie de antología de la obra. Los cuadros de Ramírez Amaya van a estar en 200 años, pero cuando la gente vuelva y quiera saber un poquito más del autor de esa obra, lo que va a encontrar es esta película.
¿Qué relación creés que Ramírez Amaya guarda con su generación artística? En la película hay críticas muy duras, así como defensas apasionadas.
- Yo creo que él siempre ha sido un outsider, un tipo que ha estado viendo las cosas desde encima de la loma. Es difícil que se encuentre una analogía de Ramírez Amaya en la plástica; no solo el virtuosismo en su obra, sino el personaje. Creo que él no se ha aburguesado, es un tipo que está totalmente con los pies en la tierra, que conoce la calle y eso se ve en la película. Amaya tiene esa lucidez y esa frescura que hace que sea totalmente vigente, tanto su obra como su discurso, no es una persona que vive de lo que fue, sino vive de lo que es, y la leyenda está viva.
¿Creés que es un poco fuerte el tocar ciertos lados crudos de Ramírez Amaya, como que se le vea “fumando” frente a la cámara?
- Creo que no haber sacado lo que decía el personaje o no haber sacado esas partes crudas hubiera sido traicionarlo. La película es sobre Ramírez Amaya y a favor de él; pero no podés mentir y tenés que poner esas cosas, que son importantes. Si estás hablando de un artista, de un hombre, tenés que hablar de sus cosas íntimas: sus parejas, sus vicios, sus virtudes, sus pasiones y sus bajas pasiones.
¿Qué opina Ramírez Amaya de la película?
- Cuando la vio se conmovió mucho. Se vio con otros ojos, con el punto de vista de otra persona, está muy contento. Me dijo: “Aquí se ve lo escondido de mí.”
¿Tenés algunos planes para exhibirla en algún circuito o luego de la presentación qué sigue?
- Hay muchos foros donde se puede exhibir: para un público interesado en el arte, o para un público interesado en el cine o para un público neófito; para la gente que quisiera enterarse quién es Ramírez Amaya. El ciclo de exhibición es muy largo. Me gustaría también presentarla en México, en museos de arte moderno, donde se pueda. Creo que la película va a encontrar su espacio, es una película que habla sobre la libertad, sobre el arte, sobre la vida y esos son temas que le interesan a cualquier persona en el mundo.
0 comentarios: