Nació para ser payaso, pero su destino lo llevó a ser policía. Ante la falta de dinero para sostener a su familia, Fernando Eliseo Aguilar decidió hace dos años (cuando tenía 24) salir de su natal Santa Lucía Utatlán, Solóla, para ingresar a la academia de la Policía Nacional Civil (PNC) y así tener más ingresos.
Al principio pasó un par de meses realizando patrullajes en la ciudad capital, pero su forma de ser, según él, le valió para que fuera enviado a la Unidad de Prevención del Delito (Uprede), ya que varios de sus jefes inmediatos le decían que era mejor que no “entretuviera” al resto del grupo con sus constantes chistes.
Uprede es la sección dentro de la PNC que lleva mensajes a niños de escuelas y de casas hogar para que no ingresen a las pandillas juveniles.
Al llegar ahí no dudo en ponerse los zapatos grandes, la peluca y el maquillaje, para caracterizar a Frijolito, como se hace llamar. Todo lo que utiliza sale de su bolsa, ya que la PNC no tiene ningún rubro específico para disfraces o utensilios que se utilicen en funciones para niños.
Hugo Diéguez, jefe de Uprede, indicó que el año pasado visitaron más de mil escuelas en todo el departamento de Guatemala, llevando un grupo musical y el show del payaso.
El agente-payaso, como lo conocen en la PNC, mencionó que se siente feliz, ya que tiene la oportunidad de hacer reír, lo que más le gusta, y ganar dinero para poder ayudar a su familia. “Mucho de los niños que visitamos no tienen la oportunidad de recibir un rato de felicidad, y lo mejor de todo es que nosotros lo hacemos gratis. Es una sensación muy bonita.”
Añadió que cuando está como policía tiene la responsabilidad de combatir la delincuencia, y como payaso, tiene la responsabilidad de brindar alegría.
Diéguez mencionó que dentro de todos los espectáculos que han presentado siempre se envía un mensaje a los menores para que eviten ingresar a las pandillas juveniles y así cometer algún acto ilícito. “Nosotros les damos consejos a los pequeños, de que no roben, mientan y los exhortamos a que le hagan caso a sus padres.”
Aguilar dice que el trabajo que realizan sus compañeros es muy importante, pero cree que él también tiene una tarea muy difícil. “Los policías que andan en la calle tienen un trabajo muy duro, pero yo tengo la responsabilidad que en el futuro estos niños no realicen nada malo.”
Agregó que los uniformados atacan a la delincuencia ya formada, mientras él lo hace al principio, cuando se puede rescatar a la niñez y adolescencia. “Prefiero entretenerlos ahora y no mañana cuando tendré que perseguir, engrilletar o dispararles”
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