Un voto de falta de confianza de un cuerpo colegiado o una entidad digna de respeto, es cosa que debería quitarle el sueño a cualquier funcionario que se respete. Pero un voto de falta de confianza del congreso (así, con minúscula) de la República de Guatemala, que no le preocupe. Las sentencias deben pesar conforme a donde provienen, y proviniendo de un ente tan desprestigiado como el mencionado, carece de valor moral. Que alguien me señale a uno solo de los miembros del congreso, que tenga la solvencia moral y la calificación académica para criticar la gestión de la ministra Aceña.
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