Por este medio, la familia Pivaral Montenegro y Victoria Pivaral dejan constancia de que Mario Rolando Pivaral Montenegro, quien falleció trágicamente el 6 de abril, no se dedicaba a hacer préstamos de ninguna índole a instituciones o a personas y mucho menos tener un seudónimo como el de Coyote, ya que tenía los medios suficientes para vivir decorosamente tanto él como su familia, antes de ocupar el cargo de diputado. Además, era una persona proba, honorable y de buenos principios, y jamás se prestó a ninguna situación anómala, ni mucho menos a este tipo de negocios, como publicaron el 7 de abril, en las páginas 3 y 4 de este diario, manchando así la memoria y honorabilidad de él y su familia.
Lamentamos también que hayan publicado fotografías de la escena del crimen sin haberlo cubierto antes las autoridades respectivas.
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