Soy española y visité este país esta Semana Santa. En El Rancho paramos en un restaurante llamado Sarita y seguimos viaje hacia Cobán. Al llegar allí me di cuenta que había olvidado mi bolso con mi pasaporte, gafas graduadas, dinero, tarjeta de crédito y en fin todas esas cosas que llevamos con nosotros como un pequeño tesoro.
Mi desesperación era mayúscula pero mis amigos guatemaltecos me dijeron que no me preocupara, que la encontraría. Consiguieron el teléfono de Sarita y, ¡sorpresa!, allí tenían mi mínima mochila. El gerente Elder Arévalo nos la entregó tal y como la había dejado y nos relató que había sido encontrada por una empleada llamada Regina Guzmán.
El viaje a Tikal fue espectacular, pero lo más impresionante de todo ha sido verificar la honestidad de las personas como un valor que “cotiza en bolsa” en este país tan maltratado.
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