Priscilla Bianchi expuso, en el Museo Nacional de Arte Moderno, 19 piezas en la técnica del quilting, trabajo que remite al acolchado o enguatado de las telas.
El vocabulario formal de Bianchi comprende una amplia variedad y tamaño de formas geométricas que se multiplican y se repiten en complejas composiciones, cautivando e invitando a la contemplación.
Los textiles guatemaltecos, así como otros de naturaleza étnica provenientes de África o de Australia, se tradujeron en retazos, puntadas, hilvanes y aplicaciones que actualizan los magníficos diseños, colores y texturas tradicionales.
La simetría de las composiciones y los patrones repetitivos crean, en algunos casos, la ilusión de movimiento, tal como en la escuela abstracta del op art, mientras en otros, los diseños se multiplican al ritmo vertiginoso de los caleidoscopios.
Bianchi utiliza las telas de algodón con gran libertad y en diferentes acabados: las suaves y más livianas como también las de tramas más gruesas, con lo que añade sensaciones táctiles a cada pieza.
La milenaria técnica del ‘quilt’ proviene de la necesidad del hombre de protegerse de las agresiones externas de diversa índole, por lo que cada pequeño jirón de material era apreciado y vuelto a usar uniéndose con hilo y cosiéndose después en capas aseguradas con puntadas decorativas. De ser objetos utilitarios se convirtieron en decorativos.
Los textiles tienen un valioso rol en la vida ceremonial y cotidiana de las culturas y, por su naturaleza, con frecuencia se asocian a lo femenino y a lo doméstico. La diversidad de sus diseños, estructura y función es notable y la exploración de estos y de otros elementos, tales como línea, color, repetición y fibras, puede satisfacer los propósitos de los artistas para configurar lenguajes plásticos y conceptuales de gran actualidad.
La obra de Bianchi dio un paso cualitativo al abandonar la figuración de su trabajo anterior y regocijarse ahora en las geometrías. Sin embargo, en uno de los paneles cuelgan cinco obras pequeñas, enmarcadas y protegidas por sendos vidrios, que salen de todo contexto tanto curatorial como museográfico.
¿Desafía esta muestra los límites entre artesanía y arte?
0 comentarios: