La Asamblea General de Naciones Unidas designó ayer a Guatemala, como uno de los 47 miembros que integrarán el nuevo Consejo de Derechos Humanos. En el Consejo también tendrán asiento países con un dudoso registro en este campo, como Cuba, Rusia, China, Pakistán o Arabia Saudi. La primera reunión de ese órgano de la ONU está prevista para el 19 de junio, en su sede en Ginebra.
El nuevo Consejo sustituye a la recientemente desmantelada Comisión de Derechos Humanos. El voto de los 191 miembros de Naciones Unidas fue secreto y todos los elegidos contaron con el apoyo de más de 100 países para ocupar un asiento en el Consejo, cuando eran necesarios 96 votos.
De los 47 puestos que integran este órgano, 13 corresponden a África, 13 a Asia, 8 a América Latina, 7 a los países del bloque Occidental y 6 los países de la Europa del Este.
Junto a Guatemala y Cuba, que obtuvo 135 votos, el bloque latinoamericano estará integrado por Brasil, Argentina, México, Perú, Uruguay y Ecuador.
Sin mayoría
Venezuela, Costa Rica, Nicaragua, Colombia y Honduras presentaron candidatura, pero no lograron la mayoría. Entre los países africanos destacan Marruecos, Nigeria y Argelia.
Y del continente asiático tendrán un asiento India, Japón, Pakistán, Corea del Sur, China y Arabia Saudita, entre otros.
El voto para los países del Este europeo se tuvo que repetir, pero en la primera ronda Rusia, Polonia y la República Checa se garantizaron el asiento. El bloque de las potencias occidentales estará representado por Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza, Holanda, Finlandia y Canadá.
EE.UU., que votó en contra de la creación de este órgano de la Naciones Unidas en marzo, considera “un paso en la buena dirección” que países que abusan claramente de los derechos humanos, como Sudán, Zimbabue o Libia, no tengan un asiento. “La atmósfera es diferente”, dijo un diplomatíco estadounidense.
Pero Washington considera que los progresos no son suficientes para garantizar el éxito de este órgano y citó en este sentido el ejemplo de Rusia, Cuba, Arabia Saudita, China y Pakistán.
EE. UU. optó por no presentarse a la elección porque considera que la reforma de este órgano es cosmética, aunque se mostró dispuesto a cooperar.
La defensa de los derechos humanos es el pilar central sobre el que se sustentan las políticas y acciones de la ONU desde su creación hace seis décadas.
Se busca esta reforma para dotar a Ginebra de más fuerza ejecutiva para actuar contra los países incumplidores. Los que violen sistemáticamente los derechos humanos podrán ser suspendidos y les será retirado su puesto. A una veintena de los países que integrarán el Consejo de Derechos Humanos se les cuestionan sus políticas en esta materia. Aún así, el presidente de turno de la Asamblea General, Jan Eliasson, dijo que se trata de un buen punto de partida.
“Inevitablemente, hay algunos gobiernos en el nuevo consejo que no deberían estar ahí”, añaden desde la organización no gubernamental Human Rights Watch, aunque los activistas esperan que este órgano esté menos politizado cuando actúe contra los abusos.
El procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, aseguró que esta es una oportunidad para atraer la atención hacia Guatemala.
(Con información de El País)
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