El 72 por ciento de mexicanos está en contra de acciones de protesta por los comicios.
Ayer, la ciudad de México amaneció con 47 campamentos instalados en el tradicional Paseo de la Reforma, la Avenida Juárez y la Plaza del Zócalo. El centroizquierdista Andrés Manuel López Obrador, virtual derrotado en las elecciones presidenciales del 2 de julio ante el conservador Felipe Calderón, se declaró en “asamblea permanente” hasta que el Tribunal Electoral ordene un recuento de votos, y sus simpatizantes acudieron al llamado de tomar el centro histórico de la metrópoli más populosa de América Latina. Decenas de miles de automovilistas quedaron atascados en las calles, mientras que la mayoría de los negocios, excepto los de comida, estaban vacíos.
López Obrador exige un nuevo cómputo. La ampliación de la “resistencia civil” por cuatro semanas con estos campamentos fue bien recibida por sus seguidores, que la consideran un mal menor en defensa de una gran causa, aunque la opinión pública parece empezar a inclinarse por Calderón: en una encuesta divulgada la semana pasada por el diario El Universal 52.5 por ciento de consultados creen que fue él y no su rival quien ganó los comicios presidenciales, aunque el 48 por ciento apoya sus reclamos por un nuevo recuento de boletas, un caso que la legislación electoral solo considera cuando se trata de casos específicos, no a nivel nacional.
Los mexicanos, por otra parte, tampoco ven con buenos ojos actividades de protesta. El diario Reforma en una encuesta divulgada en su edición dominical asegura que el 72 por ciento dijo “no estar dispuesto a participar en acciones de protesta para pedir un recuento de votos” y solo el 37 por ciento considera necesario un recuento, contra el 61 por ciento que opina que la revisión de actas ya efectuada por las autoridades electorales fue más que suficiente.
Incluso, el Instituto Federal Electoral aún mantiene una opinión favorable entre los ciudadanos, a pesar de las acusaciones de fraude del candidato perredista. Según Reforma, el 67 por ciento de ciudadanos mejoró la opinión que tenía sobre esta institución posterior al proceso electoral y solo el 20 por ciento la empeoró.
César Nava, secretario general adjunto del Partido Acción Nacional, que postuló a Calderón para la presidencia, calificó ayer de “deplorable” la decisión de López Obrador de bloquear calles y agregó: “Además viola una normatividad expresamente emitida por él propio cuando era jefe de gobierno, el famoso bando 13, que prohibía la toma de arterias principales como lo es la Reforma”.
“Estamos viendo que estos señores se conducen como auténticos jefes de facción que han convertido al Distrito Federal en un botín político”, afirmó. La ciudad de México está gobernada desde 1997 por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), y el mandato se renovó el 2 de julio.
López Obrador, quien cuenta con el apoyo de numerosos intelectuales de prestigio, que argumentan que hay elementos para tener “una duda razonable” sobre la limpieza de los comicios y el estrecho triunfo por 0.58 puntos de Calderón, ha presentado varias impugnaciones al proceso electoral.
El Tribunal Electoral de México tiene plazo hasta el 31 de agosto para resolver las impugnaciones, pero no necesariamente debe ordenar la apertura total de urnas, ya que la ley establece casos específicos para hacerlo. (Con información de El Universal y Reforma, México, AP y DPA)
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