Rigoberto Morales, alias Rigorrico, fue llevado ayer al Juzgado Décimo de Primera Instancia Penal para declarar sobre la procedencia de una libra de mariguana encontrada en el sector “A” del Preventivo de la zona 18 en marzo pasado, donde guardaba prisión.
Tras culminar la diligencia, Morales no perdió el tiempo para hablar del traslado a la cárcel de Cantel, en Quetzaltenango, que autorizó la juez María Antonieta Morales Castillo. Acción que fue obstaculizada por el director del Sistema Penitenciario, Alejandro Giammattei, al considerar que existía peligro de fuga del recluso.
“No fue anómalo, considero yo, pues a mí me han tratado como a cualquier reo. Cuando me llevaron a Cantel, solo me dijeron: Se va trasladado; Agarré mis cosas y me llevaron. Yo pedí estar allá para tener más relación con mi familia. Además, cuando pasó lo de la fuga (en El Infiernito, en octubre de 2005), allí estaba yo y no me fui”, recalcó Morales.
El reo indicó que insistirá en el traslado. Morales fue sentenciado a 46 años de prisión por el delito de secuestro.
Se notifica a todos
El traslado de los presos no se hace al azar, indicó Sara Yoc, juez primera de Ejecución, sustituta de Morales Castillo, quien está suspendida por el Seguro Social.
Al momento de extender una resolución para el traslado de un reo se le notifica a la Dirección del Sistema Penitenciario, a la Policía Nacional Civil, al Ministerio de Gobernación y al alcaide al mismo tiempo, por lo que todos están enterados, dice.
“El movimiento debe hacerse en días y horas hábiles, son ellos quienes deben coordinar el movimiento del recluso para que se haga en el tiempo y con las medidas de seguridad respectiva.
Para Giammattei, aún existen coincidencias extrañas. Informó que tiene pruebas que muestran que el proceso del traslado de Rigorrico se inició el 11 de julio, el 12 lo declararon con lugar, el 13 emitieron una resolución y el 17 fue enviado a gestión penal. Insistió en que no se corrió audiencia para escuchar su opinión.
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