Pedro Rodríguez pagó US$2 mil por una botella de vino en Francia. “La abriré el día que se muera Fidel”, ha repetido cientos de veces a familiares y amigos. Tiene 76 años y dice que se siente “feliz” al saber que es posible que este año deguste el tinto que ha guardado con tanta ansiedad. “Lo único que deseo es que él se vaya antes que yo”, dijo luego de enterarse de la enfermedad del comandante.
Así como él, miles de cubanos celebran desde el lunes la dolencia del dictador cubano. Algunos lo critican por su régimen comunista, otros, sin embargo, lo admiran por no permitir que Estados Unidos se involucre en sus políticas.
Rodríguez salió con sus padres de Cuba hace más de 60 años. Llegaron a Guatemala escondidos en un barco sin esperanzas de regresar a la Isla. Décadas después, el comerciante retirado tiene el deseo de visitar El Malecón “aunque sea lo último que haga en mi vida”, sostiene.
La noticia
El noticiero de CNN fue el detonante para que algunos de los cubanos residentes en Guatemala se enteraran de la noticia. María*, quien tiene diez años de vivir en el país, dice que la operación de Castro no es sinónimo de que haya muerto. “Dicen que está grave, pero al final va a resurgir como el ave Fénix entre las cenizas”.
Considera que el traspaso del poder a Raúl Castro no significa mayor cambio. “Son lo mismo pero tenemos esperanzas”. ¿Regresaría a Cuba si se da un cambio? “Claro que sí, pero solo de paseo”, responde.
Pero otros cubanos no se alegran ni se entristecen al saber que el octogenario comandante tiene una hemorragia gastrointestinal. “Castro y su régimen es algo del pasado, así que no nos ponemos a pensar en eso”, dice el ejecutivo Rubén Martínez, quien migró a Guatemala hace 13 años.
Su vida, dice, está hecha en este país y lo único que espera es que, si existen cambios en Cuba, haya nuevas y mejores oportunidades de negocios para aquellos que quieren invertir en la Isla. Suspira al decir “ojalá”.
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