Estados Unidos rompe el silencio e invita a los cubanos a pronunciarse en contra del régimen castrista.
Raúl y Fidel Castro no tienen la misma ideología en cuanto a economía se refiere. Ello quedó claro desde hace años, y ahora que el hermano menor está en control temporal de Cuba, muchos se preguntan de si ello no será el preámbulo de una mayor apertura por parte de la Isla.
Andy Gómez, analista del Instituto de Cuba y Estudios Cubano-Estadounidenses de la Universidad de Miami, resume así sus diferencias: “Raúl ha sido siempre un comunista primero. Fidel ha sido fidelista antes que nada”. Y el menor de los Castro ha viajado extensamente a China y Vietnam, con miras a adoptar la forma como estos países manejan la economía.
Todo cambio depende de cuánto tiempo estará alejado Fidel del poder. Si Raúl se afianza, se cree que podría permitir empresas pequeñas y que vuelvan a funcionar los paladares (restaurantes de particulares, instaurados hace años, pero que su hermano mayor ha mandado a cerrar). También se prevé que fomente mayor presencia de inversión privada y que se apliquen políticas de libre mercado en el sector agrícola, dice Phil Peters, un experto en Cuba del Instituto Lexington de Washington.
Otras dudas importantes de resolver son cómo, y si el Congreso estadounidense votaría por ponerle fin al embargo a Cuba. Hoy, a algunas empresas agrícolas se les permite exportar algunos granos y las petroleras podrían ser las siguientes en abogar por excepciones.
Brian Latell, autor de Después de Fidel y un ex analista de la CIA que durante años se ha centrado en Cuba, cree que Raúl “intentará adoptar un modelo económico similar al chino. Y también consideró que querrá tener mejores relaciones y diálogo con Estados Unidos”, algo que Washington descartó de forma oficial desde el martes.
Sin embargo, a puertas cerradas, el Departamento de Estado parece ver con buenos ojos una transición liderada por Raúl. La alternativa, consideran, podría ser el caos: miles de jubilosos cubanos arribando al sur de Florida.
La Ley Helms-Burton de 1996 prohíbe que Estados Unidos tenga trato con Raúl, pero funcionarios del Departamento de Estado coinciden en que si el hermano menor de Fidel empieza a hacer reformas, sería poco inteligente de Washington mantenerse al margen.
Raúl, de hecho, tiene poca opción más que ser práctico. Es más sociable que su hermano (toma, baila y cuenta chistes) y desde los 90 persuadió a Fidel de abrirse más a occidente a fin de sobrevivir. Aunque nada de esto debe hacer olvidar su pasado. Es responsable directo del aprisionamiento y de la tortura de miles de disidentes a lo largo de medio siglo, y la actual caracterización de ser el “compasivo” del dúo puede ser algo exagerado.
Por otro lado, la capacidad de maniobra de Raúl puede no solo estar comprometida por su falta de carisma, sino también por el sistema: Cuba depende, en lo que a suministro de energía se refiere, de Venezuela, y la sustancial contribución que hace Hugo Chávez al régimen mantiene la economía a flote, sin necesidad de reformas. Además, bajo él están funcionarios comunistas de pura cepa como Felipe Pérez Roque y Carlos Lage, fieles al régimen actual. (Con información de The Times –Gran Bretaña– y Time).
0 comentarios: