Lejos de ahorrar en los alquileres de inmuebles para las dependencias del Estado, el traslado que propone el presidente Óscar Berger de los ministerios hacia los salones del Palacio Nacional de la Cultura significaría una inversión inicial bastante onerosa para las arcas del Estado.
Según Yury Mazariegos, actual director administrativo del Palacio, para acondicionar de forma mínima un nivel del lugar, el año pasado el Ministerio de Cultura y Deportes invirtió Q1 millón.
El traslado de las oficinas de una dependencia del Estado significa el tránsito constante de personas, equipo de oficina y servicios, lo que implicaría una inversión mucho mayor, debido a que el sistema eléctrico del antiguo recinto del Ejecutivo no soportaría el uso continuo y de tantos aparatos al mismo tiempo. “La red eléctrica y los demás sistemas fueron diseñados para el uso y carga necesarios para la época en que fue construido el Palacio, hace 60 años”, refiere Mazariegos.
Muchos objetos todavía son los originales y por haber sido el Palacio declarado monumento histórico deben se conservados como tales. “Si se rompe el vidrio de una ventana, ya no lo fabrican, se debe restaurar pedacito por pedacito y volver a instalarlo”, indica el administrador del Palacio.
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