La Oficina en Washington para Latinoamérica (WOLA, por sus siglas en inglés), una Organización no Gubernamental, presentó recientemente al Gobierno estadounidense su informe titulado Poderes Ocultos en el Post Conflicto.
En el documento se sostiene que grupos clandestinos que operan en el país no trabajan solos y están conformados por figuras poderosas, las cuales están relacionadas entre sí.
Aunque estas estructuras han existido en Guatemala durante varias décadas, el informe sostiene que un nuevo factor ha facilitado la consolidación del poder que ejercen estos grupos.
Éste consiste en relaciones con la mayoría de los partidos políticos, donde por medio de donaciones a campañas y conexiones personales han llegado a las cúpulas de éstos.
El documento sostiene que los poderes ocultos tienen contactos e influencia con la mayoría de los partidos políticos. Además, asegura que también los tienen conmiembros de las ramas Legislativa y Ejecutiva sin importar qué partido ostenta el poder.
De los anteriores
Personajes como Francisco Ortega Menaldo, Jacobo Esdras Salán Sánchez, Juan Guillermo Oliva Carrera, Luis Felipe Miranda Trejo, Efraín Ríos Montt, Napoleón Rojas Méndez y organizaciones como la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua) y las ex PAC, son analizadas y se detalla su supuesta participación en las nuevas estructuras clandestinas del país.
El FRG como vehículo consolidador
Se indica que el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) y sus actores han facilitado la consolidación del poder político de las organizaciones clandestinas. “La llegada de Alfonso Portillo al poder permitió que se habilitaran figuras nefastas”, se menciona.
En el informe se indica que los tres más notables participantes en la red del supuesto capo del contrabando, Alfredo Moreno, son el general Francisco Ortega Menaldo, el coronel Jacobo Esdras Salán Sánchez y el coronel Napoleón Rojas Méndez. Ellos se convirtieron en asesores muy cercanos de Portillo, mencionan.
Actividades ilegales de los poderes ocultos
El documento refiere que en Guatemala estos grupos se han especializado en llevar a cabo crímenes utilizando recursos del Estado. Corrupción en aduanas, otorgamiento de contratos anómalos, sobornos y palizas, son algunos de los métodos que éstos utilizan.
“A veces se involucran con el crimen organizado o el tráfico de drogas. Y los ex militares que trabajan en ellos son los que les dan las relaciones con las estructuras estatales, lo cual los diferencia de las mafias tradicionales”, se menciona.
El documento señala que los poderes ocultos han utilizado sus conexiones con actores políticos, militares y policías para intimidar e incluso en algunos casos eliminar a todos aquéllos que se ponen en su camino. Además son víctimas aquéllos que tratan de investigar sus actividades.
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