El problema de la carne de pollo aún no toca fondo. El gobierno se enfoca en analizar los escenarios para encontrar una salida luego que la semana pasada desistiera de elevar los aranceles a la importación de dicho producto.
“Todo se hubiera traducido en menos carne y precios más caros para los consumidores”, indica el vicepresidente Eduardo Stein al explicar porqué se prefirió no hacer modificaciones.
Pero la decisión del Ejecutivo se produjo horas después de que el Congreso advirtiera que “si aumentaba el arancel, los legisladores aprobarían una ley donde cualquier decisión de este tipo tendría que pasar por el visto bueno del Congreso”.
El presidente de la Comisión de Economía, Mariano Rayo, explica que el Ejecutivo debe “entender que si los contingentes de pollo se negociaron así en el Tratado de Libre Comercio, (TLC) se tiene que respetar lo que se firmó”.
Recuerda que cuando los productores avícolas nacionales negociaron con los estadounidenses, no participó el gobierno y estos acordaron que la cuota que podría ingresar al país libre de impuestos ascendería a las 22 mil toneladas métricas.
Para satisfacer la necesidad del mercado nacional es necesario que se importen al menos 55 mil toneladas métricas, que ingresarían al país con un arancel del 15 por ciento. Pero no previeron que el resto de los países del área, para proteger su producción nacional, decidirían aumentar este impuesto hasta el 164 por ciento.
“Los otros países no consumen tanto pollo como en el país. Su producción es suficiente para satisfacer la necesidad de sus mercados, por lo que no necesitan más importaciones”, dice Rayo.
Según el Ministerio de Economía, Guatemala consume un total de 120 mil toneladas métricas anuales, de las cuales el 78 por ciento está cubierto por la producción guatemalteca y el resto se importa. De este porcentaje, dos avícolas dominan el 70 por ciento del mercado nacional, el resto del pastel se lo reparten las 466 pequeñas y medianas productoras. Y fue de los productores nacionales de donde provino la solicitud de aumentar el arancel a la importación del pollo.
Por qué piden el aumento
EE.UU. subsidia a sus avicultores para que exporten los excedentes de piezas negras (alas, piernas y cuadriles) a terceros países. Esto permite que el producto ingrese y se venda a un menor precio en el mercado nacional. El precio se reduce más cuando existen subfacturaciones y evasión de impuestos al momento de las declaraciones aduaneras. Por esto, el mandatario Óscar Berger anunció que presentará ante la Organización Mundial del Comercio una demanda por dumping en contra de ese país.
El director del Colectivo de Organizaciones Sociales (COS), Carlos Barreda, asegura que se ha presentado el primer problema “de muchos más por venir”, luego de que se aprobara el TLC y entrara en vigencia.
Según él, productos como el maíz amarrillo, arroz, frijol y la carne de cerdo, corren el riesgo de que también generen problemas al consumidor y a los productores nacionales en un corto plazo.
Pero el viceministro de Economía, Enrique Lacs, baja de tono las declaraciones al asegurar que estos productos se negociaron a un plazo de 18 años y las cuotas que se trataron para cada uno de ellos es menor de lo que históricamente se importaba antes del Tratado, lo cual le permitiría a los productores capacitarse para “ponerse al día” en los procesos de producción.
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