Esta vez, los asesinos no fallaron. Terminaron el trabajo que habían iniciado hace cinco meses. Y fue de la misma forma y casi en el mismo lugar del primer ataque, donde murieron tres personas.
Nuria Emérita Valle Pineda, de 28 años, fue acribillada junto a su madre, Elsa Isonia Pineda Navarro, de 58, en Ciudad San Cristóbal, zona 8 de Mixco, por varios hombres que viajaban en dos vehículos. La Policía Nacional Civil (PNC) cree que puede ser un hecho relacionado con el crimen organizado, pero en una investigación realizada por la Secretaría de Análisis e Información Antinarcótica (SAIA) no se encontró ningún nexo de estas personas con el narcotráfico. El motivo del crimen es un misterio. Detectives de la Unidad de Homicidios de la PNC informaron que las pesquisas de este caso se unirán a las que se realizan por el ataque armado ocurrido el 1 de marzo del presente año, cuando resultó herida Pineda Navarro, y murieron su tía, Elsa Pineda Navarro, de 57; Juan Francisco Sierra, de 35, y el guardaespaldas de este, José Santos, de 32. Ellos creen que se trata de los mismos victimarios.
Noventa y ocho disparos
Valle Pineda y su madre se dirigían a realizar trámites personales, afirmaron familiares de las víctimas de una manera escueta. Según varios testigos, un grupo de atacantes persiguió a las mujeres por medio kilómetro. Adelante, otro vehículo les interceptó el paso.
En ese momento descendieron tres hombres y les dispararon. “Los hombres tenían armas grandes. Uno de ellos se acercó al carro de las dos mujeres y sacó un maletín negro, pequeño”, indicó un testigo.
En el lugar, los auxiliares fiscales del Ministerio Público (MP) contaron 98 cascabillos que estaban en el piso, que en su mayoría eran de fusiles AK-47 y M-16. El vehículo donde viajaban las víctimas tenía perforaciones en la mayoría de la estructura, especialmente en los vidrios delantero y trasero.
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