No todos los que visitaron el foro de GuateÁmala en Quetzaltenango tenían una idea aproximada de lo que allí encontrarían.
“¿Y aquí qué venden?, ¿de qué partido político son ustedes?, ¿qué iglesia es esta?”, fueron algunas de las preguntas que se escucharon en la entrada del Templo Minerva, -durante los nueve días que estuvo instalado allí el foro-, por parte de los que indagaban de qué se trataba todo ese montaje.
GuateÁmala tomó a muchos por sorpresa. A pesar de la publicidad, para algunos quezaltecos fue todo un enigma que el Minerva, ícono de la ciudad, estuviera forrado de colores hasta el techo, y que por una puertecita de tela negra entraran cada cuatro minutos personas de lo más variadas y salieran 20 minutos más tarde por otra puerta, sonrientes y con las manos vacías.
“Yo pensé que aquí estaban vendiendo algo, pero como yo sé leer, me enteré de que aquí están haciendo algo bueno, o sea, como para cambiar las cosas”, contó Alicia López, vendedora ambulante de manzanas de Almolonga, que dejó encargado su canasto para ir al foro.
GuateÁmala estuvo en Xela desde el 12 de agosto hasta ayer. En el Templo Minerva se mostraron 180 proyectos que se llevan a cabo en todo el país como iniciativas de grupo o individuales para atajar problemas nacionales. En el Centro Intercultural de Xela, la antigua estación del Ferrocarril de los Altos, se presentaron 15 espectáculos (obras, conciertos, talleres) y 9 conferencias con títulos como: ¿Cada quien por su lado o en comunidad? y ¿Será que solo sueñan los que están durmiendo?
Erick Macario, un vendedor al por mayor de aguacates, llegó al foro acompañado de su hijo de nueve años. El niño no leyó nada y solo algunas imágenes en los televisores lograron captar su atención, pero al final del recorrido lo resumió sin vacilacines: “Hay que ser unidos para que estemos mejor”.
Durante los días que GuateÁmala se presentó en la cabecera de Quetzaltenango, el foro tuvo un promedio diario de 1,152 visitantes (muchos de ellos estudiantes de escuelas y colegios), y el centro intercultural, más de 500 al día.
En las encuestas realizadas por escrito, anónimas y depositadas en urnas transparentes, los comentarios fueron, en su mayoría, favorables: “Excelente, gracias por hacer esto”. Pero también se leían las críticas: “Esto debería ser más interactivo, pues es un tanto aburrido”, y las terribles malinterpretaciones: “Me gustó mucho, ¡adelante don Mito (alcalde de Xela)! esto es bueno para su reelección”.
La interpretación, como en todos los casos, siempre es muy personal. Y la decisión del cambio también, comentó Mario López, de 30 años, quien llegó solo y a pie, al salir de su trabajo en una distribuidora de materiales. “Uno escucha aquí los mensajes, lee y mira. Pero al final uno decide: lo toma o lo deja”.
GuateÁmala clausuró anoche en el Templo Minerva con fuegos artificiales y un concierto del grupo Mamalapacha.
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