Gary Barrer, director del Programa H en Brasil y Centroamérica, que promueve talleres de reflexión crítica acerca de la masculinidad. Fue expositor en la Conferencia Hombres y Sida en el XVI Congreso Internacional de Toronto.
El comportamiento de los hombres, ¿tiene que ver con su naturaleza biológica?
– Se trata de cuestiones moldeadas contextualmente en el momento histórico.
La epidemia del VIH se centra ahora en mujeres casadas que han sido contagiadas por sus parejas, ¿cómo explican esto?
– Los hombres en promedio tienen más parejas aún casados, aunque la tendencia empieza a verse también en mujeres.
¿Tienen alguna medición?
– En Brasil, por ejemplo, los hombres de entre 20 y 40 años han tenido entre 15 y 20 parejas sexuales. En esa misma época, el promedio para las mujeres es de 10. El 60 por ciento de los casados han tenido una pareja ocasional. En tanto que las mujeres, el 30 por ciento.
¿Cómo es que el VIH toca la puerta de la alcoba?
– Los datos sugieren que los hombres utilizan más el condón con esa pareja fuera del matrimonio, pero eso no significa que lo hagan siempre. Otra es la cuestión de poder.
¿Poder?
– Pedir el uso de un condón dentro del matrimonio se convierte en una acusación, es visto como una señal de desconfianza. Ellas creen que por estar en una relación de matrimonio están protegidas.
En nuestro medio, ¿existe una concepción de la monogamia serial?
– La edad promedio del hombre y la mujer ha subido. El hombre lo hace a los 28 y la mujer a los 24 y la edad en que las relaciones sexuales comienzan es a los 16. Los solteros tienen mucho más años para practicar con parejas estables o no.
¿Eso no se convierte en un factor de riesgo?
– Cuando no se toman las precauciones, sí. Aún casados, si uno de la pareja es fiel y el otro no, esa supuesta monogamia no es protección.
0 comentarios: