En una habitación iluminada por la luz que entra de las ventanas del Instituto Geográfico Nacional (IGN) se encuentra un equipo color verde olivo. Parece sacado de una película de la Segunda Guerra Mundial y trae a la memoria aquellas reuniones en las que los militares se paraban alrededor de una mesa para armar sus estrategias.
Pero, en realidad, es el equipo con el que se hace la cartografía del país. Llegó en 1960 a Guatemala, directo desde Suiza y fue colocado en el sitio por los mismos fabricantes, quienes lo calibraron, con la advertencia que no se puede mover del lugar.
Allí ha pasado décadas sin tener ningún problema. Jorge Mansilla, jefe de la unidad de fotogrametría, cuenta que una vez quisieron cambiar una de las mesas a otro salón, pero esta ya no pudo volver a ser armada y quedó inservible.
Por ello, el equipo está colocado en un sitio especial, sobre plataformas que evitan que el piso se hunda por el peso y que, de alguna manera, también cumple con funciones antisísmicas.
Sin embargo, si alguno de los aparatos llegara a fallar ya no podría ser reparado, pues en Guatemala no hay ya nadie que sepa hacerlo. Incluso, para las siete máquinas del sitio solo hay tres técnicos, pues nadie se interesa en ese trabajo, dice Mansilla.
La base para hacer un mapa
Ningún mapa de Guatemala sería posible sin este equipo. “En esta área es donde se hace el trabajo que no se ve”, asegura Sonia Salguero, una de las expertas, que lleva diez años en el IGN.
Minuciosamente trazan las líneas de una carretera o de un río, así como dónde queda todavía vegetación. Hacer la base para el mapa toma entre mes y medio y hasta dos meses trabajando las ocho horas diarias, aunque para algunos se necesita más tiempo.
Se dice que son la base, porque son mapas análogos que luego pasan al área digital, donde ya se les agregan detalles como nombres, o una montaña o la identificación de los sitios turísticos, de allí pasan a edición y luego son llevados a la prensa para su impresión.
Hace una semana se publicó en el diario oficial el acuerdo gubernativo que traslada el IGN al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA). Aunque los empleados no estaban contentos de pertenecer a esa Cartera porque creen que su trabajo es más de comunicaciones, esa es la orden, comenta uno de ellos.
Ellos lo aceptan, pero han escuchado que serán cambiados de edificio porque la Unidad de Protección Vial (Provial) se quedará allí, y es a lo que se oponen. El IGN lleva ya 50 años en el edificio, pues fue en 1956 cuando esa casa fue expropiada y allí instalaron el Instituto, que en ese entonces pertenecía al Ministerio de la Defensa.
El problema es que el equipo no se puede mover del lugar, y además de las máquinas fotogramétricas se encuentra el laboratorio fotográfico con una cámara antigua, y es donde hasta la fecha se hacen las fotos de los terrenos.
También está la prensa litográfica, que está ensamblada en el piso, y calibrada, al igual que el resto de máquinas, para imprimir todos los mapas del IGN. Son aproximadamente 90 por minuto y solo imprime un color, por lo que las hojas deben ser pasadas en algunas ocasiones hasta 5 veces, pues el rodillo se cambia por cada color.
El empleado concluye: “Si nos cambian es porque nos darán nuevo equipo, pues el que hasta ahora se usa, si se mueve será para tirarlo a la basura”.
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