Un breve examen de lo que se ha hecho hasta hoy demuestra que nada fundamental ha cambiado.
Hugo Maul R
“Normalmente, las instituciones no son creadas necesariamente para ser socialmente eficaces; al contrario, las instituciones, o por lo menos las reglas formales, son creadas para apoyar los intereses de los que tienen el poder de negociación para crear, o modificar, las reglas de juego”. Así describe el Profesor D. North la relación entre instituciones y grupos de presión. Hace unos meses tuve una plática con este premio Nobel de Economía. Rápidamente lo puse al tanto de Guatemala y la evolución de nuestras instituciones. Esto fue lo que me respondió: “Si los sistemas (políticos, económicos y sociales) en un país permiten que sea rentable la piratería, sus ciudadanos tendrán incentivos para convertirse en piratas. Incluso, para convertirse en los mejores piratas posibles. Surgirán y prosperarán organizaciones que promuevan y faciliten la piratería”. Debo aclarar que éste es un viejo ejemplo del profesor North. La referencia a la piratería no tenía nada que ver con la administración del FRG, aunque la moraleja del ejemplo, sí.
En el ejemplo de North, la piratería representa la redistribución de la riqueza. Cuando los políticos y los grupos de presión se ocupan solamente de sus propios intereses, sin estar limitados por ningún tipo de restricción superior, es muy difícil, si no imposible, desarrollar un sistema económico que promueva la creación de riqueza. En este tipo de sociedades, el Estado evoluciona hacia una organización tipo Mafia, donde las instituciones públicas se convierten en la maquinaria que permite la redistribución del ingreso y la riqueza. Según North, las instituciones políticas y económicas eficientes surgen cuando políticos y grupos de presión tienen incentivos para crear y hacer que se respeten los derechos de propiedad.
Después de la piratería del FRG era necesaria una “limpia”. Un breve examen de lo que se ha hecho hasta hoy demuestra que nada fundamental ha cambiado. Con esto me refiero a que seguimos dependiendo de “hombres buenos”, más que de instituciones y leyes generales “buenas”. Claro está, desarrollar los mecanismos que limiten el poder de creación o modificación de las reglas (instituciones), por parte de los grupos de interés o los políticos, no es una tarea sencilla. Pero es la verdadera “tarea”. Mientras los incentivos básicos del sistema sigan siendo los mismos, nada va a cambiar, salvo la cara de los piratas; siempre será mejor “ser pirata que ser productivo”.
0 comentarios: