Las relaciones entre el gobierno del presidente Óscar Berger y la Iglesia Católica pasan un mal momento. Todo se derivó de las declaraciones del gobernante en Nueva York, donde aludió a los obispos, de quienes dijo están desactualizados y toman una bandera populista.
Estas afirmaciones fueron atribuidas al mandatario ayer en el diario Siglo Veintiuno, las cuales habría trasladado a una empresaria del área de inversiones para Latinoamérica de JP Morgan, el miércoles, en Nueva York, Estados Unidos.
Con ello, Berger criticó la posición de los religiosos en torno al tema de la explotación minera y las concesiones para construir hidroeléctricas en territorio nacional, así como la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC).
El cardenal Rodolfo Quezada Toruño, a nombre de “mis hermanos los obispos”, rechazó los calificativos del Presidente y adelantó que la reunión que tenía previsto realizar con funcionarios de gobierno para dialogar sobre los temas citados por Berger, ya no se realizará.
Si él quiere respeto, debe respetar, pero si ofrece estas declaraciones “¿cómo voy a convencer a mis hermanos de que nos reunamos?”, dijo, al tiempo de adelantar que será mejor tratar esos temas con el Organismo Legislativo o bien con el Organismo Judicial “a través de amparos”.
Contradicciones Oficiales
Rodolfo Quezada Toruño no comprende cómo el presidente Berger y el ministro de Ambiente, Mario Dari, no comparten el mismo criterio referente a la explotación minera, ya que el ministro ha manifestado su preocupación porque la cartera a su cargo no tiene la capacidad para dar seguimiento a las operaciones mineras en el país, no tiene equipo, personal y fondos para asegurar un monitoreo adecuado a las actividades mineras, mientras Berger califica la defensa del medio ambiente como una actitud populista. “¡Una cosa dice el Presidente y otra su ministro!”, exclamó.
Aunque rechaza que se haya roto la comunicación entre la Iglesia y el Organismo Ejecutivo, el cardenal considera que Berger sembró un ambiente que no se dio en regímenes pasados.
Eduardo Stein, presidente en funciones, subrayó que el Organismo Ejecutivo mantiene el ánimo de encontrar elementos de comprensión mutua con la Conferencia Episcopal, a fin de esclarecer cualquier duda que ambas partes tuvieron sobre temas como la explotación minera.
Sostiene que no desea que la preocupación de “una frase suelta” pudiera obstaculizar el buen entendimiento que existe entre ambas partes, y aseguró que Berger sigue empeñado en sostener una reunión personal con Quezada Toruño para disipar cualquier elemento que haya provocado un malentendido.
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