Su aspecto de pelos despeinados color rojo y amarillo, además de su sabor, ha llamado la atención de productores que ven en el rambután un negocio rentable, con mucho futuro, pues es muy demandado, principalmente por los asiáticos radicados en Estados Unidos.
Aunque en Guatemala ya existen 25 productores, solamente uno ha logrado enfocarse en la exportación. Desde julio de este año, la finca Finlandia, ubicada en la aldea San Jerónimo, El Tumbador, San Marcos, vende el rambután a Miami y Nueva York.
El negocio lo concretó Hildan Argueta, su propietario, durante la rueda de negocios de Agritrade de este año, cuando inversionistas estadounidenses probaron el producto y arreglaron la venta de 33 mil libras durante los meses de cosecha, de julio a septiembre, además de un contrato para 2005.
Argueta recuerda que en 1995 probó la fruta en Puerto Barrios y, con la ayuda de un especialista inglés, analizó las características del producto y las de la finca para iniciar la producción. En 2000 se dio la primera cosecha de 260 mil frutos.
Para este año ya cuenta con 60 hectáreas sembradas y una producción de 110 mil libras, de las cuales sólo el 30 por ciento se exporta. Eso, explica el empresario, porque no toda la fruta cumple con los estándares de calidad exigidos por los clientes estadounidenses.
El resto queda para el consumo nacional, y su principal punto de venta es el mercado La Terminal, zona 4 capitalina.
Aunque el consumo nacional de la fruta está creciendo, Argueta dice que para continuar con una empresa rentable se debe enfocar principalmente en la exportación, pues al mercado guatemalteco está llegando mucha fruta de México y Costa Rica, y eso ha bajado los precios.
“El rambután ya no es el negocio que uno pensaba que era”, comenta el empresario, al relatar que en 2000 vendía cada fruta a Q0.40 y ahora a Q0.20. El precio al consumidor final es US$5 la libra de rambután.
Sin embargo, Ramón Cajti, técnico del Proyecto Desarrollo de la Fruticultura y Agroindustria (Profruta) del Ministerio de Agricultura, dice que en el país hay oportunidad para desarrollar este negocio.
Pero, advierte Cajti, los productores deben cuidar mucho la calidad de la fruta, pues Honduras, Costa Rica y México están vendiendo producto de calidad, y ahora se empieza a sembrar en Perú y Ecuador.
El futuro
Para mantener y aumentar la exportación, en la finca Finlandia se planifica mejorar la calidad y la cantidad de la producción. Para la próxima cosecha, en 2005, se espera cultivar 200 hectáreas.
Además, ya se estudian injertos australianos, cuyo fruto pesa entre 42 y 48 gramos, mientras que el producido ahora en Guatemala está entre 25 y 30 gramos.
“Diez gramos es la diferencia entre exportar y no hacerlo”, asegura Argueta.
Pensando en los países competidores, también busca mejorar la calidad de la pulpa, que tenga mejor desprendimiento y preservar su dulzura. Reconoce que, por ahora, el rambután de Costa Rica y México tiene mejor tamaño y color.
Además, el productor ya empezó la construcción de una moderna planta de empaque, para garantizar el cumplimiento de las normas sanitarias del mercado estadounidense.
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