Sobre el inicio de operaciones de una mina de oro a cielo abierto y una hidroeléctrica en un área protegida, pareciera ser que a la...
José Manuel Prado Abularach
Sobre el inicio de operaciones de una mina de oro a cielo abierto y una hidroeléctrica en un área protegida, pareciera ser que a la Conferencia Episcopal no le va ni le viene, sin embargo, su posición es velar por la otra parte de la Iglesia, que son todos sus fieles católicos, y en especial por los más desprotegidos, que en este caso son los campesinos que resultarían afectados por la contaminación ambiental y los recursos hídricos de la zona minera.
Necesitamos muchas nuevas fuentes de trabajo, que sean moralmente buenas, entonces, lo prudente es contratar consultores independientes, para el caso de las minas que los estudios sean revisados en el sitio, por geólogos y expertos en impacto ambiental, y en el caso de la hidroeléctrica, por ingenieros mecánicos y expertos en impacto ambiental, para prever los posibles daños a corto y largo plazo y los beneficios sociales que generaran.
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