Alumnos y maestros consideraron difícil la prueba.
Andrés Dávila / Luis Miguel Morales
Magdalena Ajca, estudiante del Liceo Guatemala jornada nocturna, reconoció sentirse culpable por no poner atención a las clases de matemáticas. Reconoció además que ambas pruebas fueron difíciles, pero que el contenido lo vio en años anteriores.
Julia Valdez, catedrática del Colegio Secretarial Gibbs, señaló que esta evaluación es importante para medir el nivel de educación en los diferentes establecimientos del país. Empero, mencionó que secretariado es muy diferente a bachillerato, pues en el primero no reciben matemáticas, física y química.
Al igual que Valdez, Alfredo Lobato del Blanco, director de la jornada nocturna del Liceo Guatemala, indicó que “esta iniciativa es importante para que la educación progrese”. Lobato pidió, sin embargo, que en una siguiente oportunidad las pruebas se hagan otro mes. En este momento los alumnos hacen prácticas y temario, dijo.
Algunas futuras maestras de párvulos tenían su temario al día siguiente del examen, pero eso no impidió que asistieran. “La verdad es que perdí una mañana para poder estudiar, pero creo que al mismo tiempo esto es importante”, señaló una estudiante de la Escuela Normal para Maestras de Párvulos Alfredo Carrillo Ramírez.
“No me acordaba”
Aunque ambas pruebas duraron dos horas, la más difícil fue la de matemáticas. Eran 25 preguntas que incluían problemas de álgebra, geometría y lógica. “Me acordé de algunas cosas”, confesó Ana Coralia García, estudiante de El Shaddai.
Pero no todos creyeron haber salido tan mal. Javier, estudiante de la Escuela Nacional de Aviación, no tuvo mayor apuro para resolver los problemas de matemáticas. “Lo que más me costó fueron las fracciones, pero no me dieron mucho problema. Lo que sí estaba regalado era sacar área y distancias”, concluyó.
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