En sus precios de referencia, el petróleo mantuvo ayer su tendencia alcista en los mercados internacionales, aunque no logró superar la marca de los US$50 por barril reportada el martes pasado.
Ese fenómeno ya dejó sentir sus primeros efectos en Guatemala, por el alza en los precios de los combustibles, especialmente el diésel. El incremento al precio de ese carburante ha provocado que los empresarios del transporte urbano de pasajeros consideren solicitar un aumento a la tarifa, pues aseguran que no pueden seguir operando con los actuales costos.
Para hoy se tiene previsto realizar una asamblea y luego buscar un acercamiento con la Municipalidad capitalina, a fin de ajustar el valor del pasaje a Q2.50 por persona.
“La tarifa tiene que variar”, dice Luis Gómez, vicepresidente de la Asociación de Empresas de Autobuses Urbanos, al explicar que cuando pactaron un subsidio con el gobierno, el diésel se cotizaba a Q13 por galón, pero ahora reporta precios de hasta Q15.59.
Y aunque los empresarios encuentran fundamento para pedir el aumento al precio del pasaje, existen acuerdos previos que se los impiden. De hecho, si lo realizaran serían sancionados por la Municipalidad capitalina, advierte el vicealcalde, Enrique Godoy.
“Ellos hicieron un trato con el gobierno central y acordaron no volver a hablar de aumentos hasta finales de año. Supongo que su propuesta no va a agradar mucho al gobierno, e incluso les puede quitar el subsidio”, señala.
Cuestión de números
El empresario recuerda que hasta hace algunas semanas cada bus consumía Q250 de combustible al día, y hoy lo hace con Q450.
El subsidio que concede el gobierno a los empresarios consiste en Q6 millones al mes, los cuales se distribuyen en 3 mil 65 unidades, es decir, Q1,958 por automotor cada 30 días.
Gómez dice que propondrán al gobierno edil un incremento a Q2.50, aunque en forma escalonada. De esta cuenta, los empresarios estudian aumentar Q0.50 a la tarifa cada tres meses.
Al margen de ello, Godoy indica que la Municipalidad mantendrá controles y hará valer las tarifas autorizadas, e insiste en que de su parte no autorizarán ningún ajuste.
Entretanto, el ministro de Energía y Minas, Roberto González Díaz-Durán, sostiene que les corresponde propiciar un ambiente que permita comprar los combustibles a un precio que refleje el comportamiento del mercado internacional. Dijo que por el momento su cartera está concentrada en implementar proyectos de energía renovable en el país, así como promover la comercialización del gas propano en automóviles o producir etanol.
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