Sin fuerza (el Pescado Carlos Ruiz) en la ofensiva; sin ideas ni claridad en el medio campo, ni mucho menos alguien que aquietara el balón y decidiera con corrección a dónde dirigirlo; y con una defensa espeluznantemente errática, la Selección de Guatemala se vio muy mal ayer por la noche en el estadio Ricardo Saprissa de San José, y terminó derrotada 5-0 contra Costa Rica en el partido de la ronda eliminatoria mundialista.
Con graves problemas de marca, sin precisión en sus pases, y sin usar con propiedad y eficacia la pelota, la propia azul y blanco fraguó su caída ante un discreto equipo tico, pero que tuvo la potencia desequilibrante y los tres goles de Paulo Wanchope y un imparable –para la defensa chapina– Andy Herron en su ataque, y el disparo de lejos de Carlos Hernández en el primer gol.
Todo generado, de igual forma, por los graves errores del equipo chapín...
BATALLA TÁCTICA PERDIDA
Guatemala tiene bien aprendida la lección que le ha dado éxito en esta fase eliminatoria: salir a los partidos a apretar, a ahogar al rival en su campo.
El problema para el cuadro nacional es que si el equipo contrincante logra la pelota, también aparecen graves errores de marcación en su medio campo y defensa que hacen temblar a cualquiera.
Así se presentó el juego en la grama sintética del estadio Ricardo Saprissa: con la azul y blanco buscando ser agresiva, pero con errores defensivos que hacían sufrir “enormidades” al arquero Ricardo Trigueño Foster en cada avance tico. Y por eso, Guatemala terminó replegándose a su campo, pero con un intento de defenderse acompañado de gruesos errores de marca y de precisión en sus pases.
EL CAOS
En uno de esos balones “regalados”, por una jugada que no terminó Thompson al minuto 31, vino el primer gol, una pelota que le quedó a Carlos Hernández para un furibundo tiro de lejos que superó a un adelantado Trigueño Foster; y después, la sucesión de errores defensivos chapines hacían pintar el partido realmente para goleada...
Y como encima no estaba el Pescado Carlos Ruiz, no hubo tampoco un desahogo defensivo que hiciera aliviar la carga constante de los ticos sobre la errática zaga nacional, que volvió a fallar estrepitosamente al 36 en el tiro de esquina que terminó de mandar a la red Paulo Wanchope; y al 64 y al 66 con nuevos goles del delantero del Málaga de España; más la puntilla que puso Rolando Fonseca al 85...
La figura: “La Flecha” se salva
Mynor Dávila mostró la madurez y serenidad que muchos no tuvieron.
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