Siete años duró la ronda de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio, en la ciudad árabe de Doha. Tiempo largo, más si se toma en cuenta que no se llegó a ninguna parte. La semana pasada se anunció el fracaso. Esas rondas son parte de la conformación de la economía mundial en el marco del pensamiento neoliberal. Se busca que todos los países eliminen obstáculos al comercio, partiendo de que el desarrollo se apoye en la libertad de mercado.
Sin embargo, no todo se debe liberalizar. Existen sectores de la economía nacional que tienen que ver con la calidad de vida e inclusive con los derechos humanos. Los servicios básicos como el agua, la educación, la salud o el transporte y la energía son, como ha dicho el presidente de Bolivia, Evo Morales, “derechos humanos que no pueden ser objeto de negocio privado y de reglas de liberalización que llevan a la privatización”. En esas áreas debe privar la garantía del bien común y el papel que para ello le corresponde al Estado, y no las reglas de la búsqueda de mayor ganancia.
Por otra parte, algunos países más desarrollados tampoco se apegan a la anunciada liberalización total del comercio, cuando no conviene a sus intereses. Lo que hizo fracasar a Doha fue la negativa de países como Estados Unidos a disminuir lo suficiente las subvenciones que internamente otorgan a sus productores agrícolas. Pero al mismo tiempo, se pedía a los países en desarrollo que eliminaran sus propios mecanismos de protección para sus productores, a fin de que la oferta proveniente de los países desarrollados pueda entrar libremente a nuestros mercados.
El caso es que la India y China, principalmente, se negaron a rebajar las salvaguardias especiales a su producción agrícola, que tienden a mantener un grado mínimo de independencia en la satisfacción de necesidades alimentarias, a la vez que Estados Unidos no aceptó reducir los subsidios agrícolas que distorsionan el proclamado libre mercado.
La poca exitosa conclusión de Doha debe llevar a la reflexión de que la economía no se puede regir totalmente por la lógica del mercado, cuyo motor es el afán de ganancia individual. La triple crisis: financiera, de los precios de los energético y de los precios de los alimentos es parcialmente provocada por los esfuerzos de someter al mercado todas las relaciones humanas.
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1 comentarios:
Fernando Girón Soto: (2008-08-06 10:15:04 horas)
Estimado Doctor, su aseveración sobre "los esfuerzos de someter al mercado todas las relaciones humanas" que en este caso era una intención de la Doha, es en verdad un hecho profundo y procupante.
Se convirtió este asunto en la imposición de un pensamiento único y que pretende ser la única realidad humana de relacionamiento y construcción social.
Los resultados ya se empiezan a ver y, por supuesto, algunos países, los más organizados o percepivos a la posibilidad del desastre, ya cambian el discurso y las acciones para tratar de detener las consecuencias.
En Guatemala tristemente la élites económicas y de todo tipo ni siquiera ven los síntomas, con algunas pocas excepciones, y por supuesto no cuestionan nada; antes bien lo propagan con fanático empecinamiento y ceguera, solo basta escuchar a los dogmáticos pregoneros "libertarios" de la Liga Pro Patria, la Marroquín , etc, etc.
Parece que Keynes nunca estuvo errado y que las causa que produjeron, en gran parte, los dos desastres de las guerras mundiales, la recesión y la guerra fría de la primera mitad del siglo XX , aunque esta última se alargó hasta finales del mismo siglo, cuando feneció la tiranía soviética, se vuelven a repetir. Ojalá que el remedio que ese cientista económico propuso en su día nos ayuden en algo a sobrevivir del "sunami", de lo contrario: "que Dios nos encuentre confesados".
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