¿Será, entonces, la oportunidad de América Latina?
Jacques Seidner
El mundo cuenta hoy con un récord de 6 mil millones de habitantes, a pesar de que la población de los países lideres está sensiblemente envejeciendo.
Dejando a EE.UU. fuera de este debate, cuya población crece aunque de forma moderada gracias al aporte de su población afroamericana e hispánica, Europa y Japón por su parte –dos de las grandes economías mundiales– se están muriendo por falta de sangre nueva que reemplace la generación en vía de desaparición. El porcentaje de nacimientos es tan bajo en Japón y en algunas naciones europeas que se requeriría –según los entendidos– dos generaciones de nacimientos suficientes para revertir la tendencia.
Europa tiene un talento especial para el buen vivir, cualidad que se vería limitada al contar con familias grandes, razón por la cual sus ciudadanos han preferido formar núcleos pequeños cuyo desarrollo no requiera tanto esfuerzo. El trabajador promedio europeo goza de 400 horas anuales más de vacaciones que el norteamericano, el asiático o el latinoamericano, aunque la productividad de este último es con frecuencia discutible….. Trate usted de obtener algo de Europa durante agosto y se dará cuenta de que –con contadas excepciones profesionales y de servicios turísticos– el resto del continente está cerrado a piedra y lodo. Todo el mundo se ha ido de vacaciones. Sin embargo, a pesar de las ventajas inmediatas de dicha modalidad de vida, a la larga la falta de población –cuando menos renovada– estará imponiendo cada día más presión impositiva sobre su escasa juventud que deberá, pronto y con cierta inquietud, aportar con su trabajo e impuestos lo necesario para mantener la enorme estructura de jubilaciones y servicios sociales exigidos hoy en dichas naciones.
Japón, por su parte, tiene una relación de nacimientos de 1.3, siendo el 2.6 el mínimo para mantener invariable su población, y no tienen los japoneses intención alguna de modificar su déficit poblacional ni con mayores nacimientos ni con aporte de inmigrantes.
China e India han parado de crecer y mantienen –a pesar de su tamaño– un equilibrio precario poblacional. Ello podría –por razones económicas– cambiar pronto con la migración de gran parte de su población del área rural a los centros industriales, donde se verán entonces familias más pequeñas, lugares habitacionales limitados y por ende una población en disminución. Rusia, por su parte, tiene un grado de nacimientos tan bajo que de persistir ello tendrá en 2050 una población menor que el mismo Yemen.
¿Será entonces la oportunidad de Latinoamérica, cuyo crecimiento poblacional y económico persistente pudiera llevarla a ser algo más que “el continente sin contenido”, según aquella apreciación de Ortega y Gasset por allá a mediados del siglo pasado?
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1 comentarios:
rene posadas: (2008-08-06 10:31:09 horas)
Lo que se ve en el horizonte para latinoamerica son revoluciones sociales y levantamientos armados debido a su explosion demografica y la falta de recursos para mediar sus necesidades.Mas sin embargo esto se puede solucionar si como usted dice seguimos el ejemplo de Europa en su politica y sus gobiernos socialistas.
1 comentarios: