Durante la reciente contienda electoral fue evidente la alianza política entre el FRG, la UNE, el Unionismo y el PAN...
Editorial
Durante la reciente contienda electoral fue evidente la alianza política entre el Frente Republicano Guatemalteco, la Unidad Nacional de la Esperanza, el Unionismo y el PAN. Esta alianza política –que continuará los siguientes cuatro años en el Congreso- tenía como objetivos: (1) evitar una mayoría parlamentaria del nuevo régimen de turno, (2) llevar a Álvaro Colom a la Presidencia y (3) minar la credibilidad de la prensa independiente.
Sin embargo, Álvaro Colom tuvo el cuidado de guardar las apariencias y marcar públicamente su distancia con los eferregistas y presentarse al electorado como alguien inmaculado ética y moralmente.
Entre otras cosas, Álvaro Colom estuvo haciendo alarde de su transparencia y pulcritud, fundamentalmente en lo relativo a la consecución y el uso de recursos para financiar su campaña electoral.
Colom se presentó públicamente con un sobre cerrado que jamás abrió y que en teoría contenía información exacta y precisa del origen de los fondos que consiguió de sus patrocinadores y padrinos, y desafió a Berger a que hiciera lo mismo.
En todo caso, no pasó de ser un montaje propagandístico, pues jamás presentó la información para ser difundida y se limitó a expresar que conocía a sus financistas y que el total de dinero que había recaudado era de alrededor de Q15 millones.
Ahora resulta que el gobierno eferregista financió el 20 por ciento de su campaña electoral con Q3 millones de los guatemaltecos, y el inmaculado y riguroso ingeniero Álvaro Colom no sabía nada, no estaba enterado, y lleno de indignación realizará una investigación para determinar la realidad.
Según ha manifestado el candidato de la UNE, en caso de confirmar lo que todos ya sabemos, es decir que recibió los Q3 millones de Abadío y de Dubón Palma, los dará de vuelta a la SAT y a la Contraloría.
Como sabemos que Colom no va a tener problemas de ninguna naturaleza para determinar quiénes le pagaron sus fiestas, de antemano exigimos que devuelva el dinero a las instituciones correspondientes.
Es triste y lamentable observar que muchos de los políticos emergentes siguen padeciendo apoplejía moral y ética, son permisivos a la corrupción y simplemente buscan salir del anonimato financiero.
Mientras el liderazgo político del país siga compuesto por personajes con la moral tan distraída y relajada como la de Colom, nuestros males jamás cesarán.
Álvaro Colom, quien debería ser más respetuoso con la inteligencia del chapín, ha perdido la autoridad para ser el interlocutor de la oposición.
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